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Sube la tensión en el Magreb, la guinda para empeorar la crisis

Argelia confirma que está lista para suministrar más gas a Europa y así compensar la dependencia de Rusia, pero ¿qué ocurriría en caso de conflicto con su vecino Marruecos?
Imagen del gasoducto de Medgaz, único activo tras el cierre el 31 de octubre del gasoducto Magreb-Europa. DA

Se está calentando el conflicto entre Marruecos y Argelia. Según publican medios de ambos países, el Ejército Popular Argelino se prepara para realizar maniobras militares a gran escala en las fronteras occidentales del país, es decir, cerca de Marruecos, y, por otro lado, el Reino alauí refuerza su seguridad en el este a medida que aumentan las tensiones en el Magreb.

Un escenario que podría complicar la crisis energética que vive Europa con la invasión rusa en Ucrania. Y es que la volatilidad de los precios del gas en un solo día, desde los 119 euros/MWh hasta los 311 euros/MWh, es solo un ejemplo de la locura que se está viviendo en los mercados energéticos europeos en los últimos meses.

Según la web de noticias ECS, las maniobras militares argelinas se llevarán a cabo en las regiones segunda y tercera, y contarán con munición real. A la misma asistirán importantes unidades de combate terrestres, aéreas y marítimas. No obstante, el Consejo de Supremo de Seguridad del país no ha precisado la fecha en la que se desarrollarán.

El portal de noticias The African Report confirma que Marruecos y Argelia se embarcan en una carrera armamentista ante el aumento de las tensiones. Advierte que, aunque el reino alauita quiere alejarse de cualquier posible conflicto, los continuos encuentros entre Argelia y Rusia, junto con las operaciones militares realizadas de forma conjunta, han hecho reaccionar a Marruecos. La relación entre ambos países del Magreb se ha ido deteriorando en los últimos meses, siendo determinante el cierre del gasoducto que llegaba a España pasando por Marruecos el pasado 31 de octubre.

Crisis del gas

El problema es que Europa quiere sustituir el gas natural que hasta ahora procedía de Rusia o al menos reducir al máximo su dependencia de Putin. De hecho, el país euroasiático es el mayor exportador en todo el mundo (260 bcm/año) y también respecto a la UE (160 bcm/año, más de un tercio del total de las importaciones).

Por eso, Argelia y las relaciones con Marruecos sí que suponen un auténtico conflicto para los planes de Europa de ampliar el flujo de gas desde el sur al norte del continente. Así lo veía la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, durante su visita a Madrid en febrero: “El suministro de gas natural a Europa está asegurado y especialmente en el caso de España, que tiene una excelente red de terminales de gas natural licuado (GNL) y un suministro por gasoducto a través de Argelia”.

El cierre del gasoducto Magreb-Europa dejó a España dependiente únicamente del suministro del gasoducto a través de Medgaz, el tubo que conecta con la red de distribución desde Almería, además del transporte por barco. Ahora un posible fallo en este canal o un conflicto armado tendría graves consecuencias para Europa.

Hace unas semanas, la empresa estatal de energía de Argelia Sonatrach anunció que estaba lista para suministrar más gas a Europa, y no solo para bombear gas adicional a la UE por Medgaz, sino también a través del gasoducto Transmed que une Argelia con Italia. Sin embargo, es imposible bombear más gas del que produce el país ni se puede enviar una cantidad por encima de la capacidad.

Alternativas

Según un informe de los expertos Euler Hermes, la invasión de Ucrania impulsará aún más los ya elevados precios de la energía en Europa y se estima un aumento de al menos un 30% en la factura energética para 2022. En comparación con la situación previa a la guerra, esto representa para el consumidor una pérdida adicional. En este contexto, se necesitará un apoyo estatal adicional de cerca de 10.000 millones en nuestro país.

Los gobiernos también pueden intentar, en cierta medida, actuar tanto sobre la demanda (racionamiento) como sobre la oferta (reservas estratégicas). Desde la perspectiva de la demanda, el racionamiento podría ser una solución potencial para evitar una crisis energética. Ese racionamiento probablemente afectaría primero a los usos no energéticos y no esenciales. Un corte del suministro para usos no energéticos de petróleo y gas permitiría un desvío y un aumento del suministro para uso energético del 10% en Alemania, del 9% en Francia y del 6% en Italia, España y el Reino Unido.

El coste asociado con este movimiento sería una reducción de la actividad en industrias como fertilizantes, plásticos y equipos viales. Si los gobiernos deciden imponer cortes de energía para sectores no esenciales, también podría liberar más energía para los hogares.

Sin embargo, el coste económico asociado a un apagón total sería demasiado alto y los gobiernos podrían decidir racionar el suministro: imponer un recorte del 10% en las industrias, los servicios, los servicios públicos y el transporte podría aumentar la energía disponible para los hogares en un 7%.

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