superconfidencial

Suena un piano en la frontera

Una cola terrible espera a los autobuses que conducen a la libertad y a la incertidumbre. A los lados del camino, las tiendas de asistencia, de entrega de ropa y de comida. Más allá, puestos médicos en los que profesionales de varios países atienden lo más urgente. Huele raro, como a barrio marginal. Los niños llevan a sus perros de verdad, muy abrigados, y a sus osos de peluche. Es como confundir la realidad con la ficción. Nadie entiende nada, pero todos tienen a Ucrania en el alma. Del piano brota música de Los Beatles y el pianista es incansable; la música se mete por los micrófonos de los corresponsales de guerra. Los polacos demuestran qué grandes son y el cocinero José Andrés ha desplegado enormes carpas, pero la comida viene, en parte, desde Barcelona, en unos recipientes herméticos que no pierden ni el frío ni el calor. También colabora el chef con restaurantes polacos de poblaciones cercanas a la frontera. Va para premio Nobel, lo mismo que Zelenski, que corre de un sitio para otro de Kiev animando a sus resistentes compatriotas. El doctor Gaona y su equipo se despliegan por la frontera con contingentes de medicinas, que entregan a centros donde realmente las necesiten, incluidos tres pallets de compresas, pañales y tampax, que son productos muy demandados. Rayco Pérez se ocupa de la seguridad del convoy, mientras que Joan Miquel y Carlitos transmiten al mundo entero las imágenes a través de su programa del Internet, La Reunión Secreta. Se ven españoles entre los cooperantes y mexicanos y británicos, y noruegos y franceses y checos, que han venido a ayudar. La solidaridad del mundo se ha hecho religión en el límite entre Polonia y Ucrania, mientras el loco insiste en su ataque y la diplomacia no consigue nada. Quizá convenga que escuchen las notas del piano de cola que suena en la frontera. ¿Quién lo llevó allí? Lo llevaron los ángeles.

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