el charco hondo

Fila de emergencia

Tener más de dieciséis años, estar en forma, saludable, y capacitado para prestar ayuda si hay que evacuar el avión, tener suficiente fuerza para accionar la puerta de salida, comprender las instrucciones en inglés

Tener más de dieciséis años, estar en forma, saludable, y capacitado para prestar ayuda si hay que evacuar el avión, tener suficiente fuerza para accionar la puerta de salida, comprender las instrucciones en inglés, francés o, dependiendo de la compañía con la que se vuele, en neerlandés, alemán o lo que sea, tener la mejor disposición para liderar la situación si surge alguna emergencia, realizar las tareas que requiera una urgencia sin ninguna ayuda de compañeros o familiares, y, sobra decirlo, no se puede estar embarazada ni, desde luego, viajar con animales o con alguien que llegado el caso dependa de ti. Únicamente si se cumple con estos y otros requisitos, la compañía considera que el pasajero que se sienta junto a las salidas de emergencia podrá colaborar con solvencia y eficiencia en la apertura de la puerta si el vuelo se tuerce. A quienes se sientan junto a la puerta de salida o fila de emergencia, sea porque lo han pagado o porque les tocó, se les presume la generosidad, empatía, valor, reflejos, valentía, destreza, fuerza, conocimiento, frialdad, experiencia gestionando crisis, actitud militar, agilidad, solidez mental, un sistema nervioso de titanio y la capacidad de sacrifico que hacen falta para, llegado el caso, improbable, según reiteran en las indicaciones, ponerte el uniforme de héroe para salvar a los pasajeros del avión y, lograda la proeza, ya, si eso, sobrevivir tú, que nunca está de más, y tal. Las compañías dan por hecho que en los asientos de la fila de salida o emergencia viajan GEOS que están de despedida de soltero o equipos de operaciones especiales, los SEAL, que van a la boda de un compañero. Se les pasa por alto algún detalle, o dos. Cuando presumen que quienes se sientan en esa fila son políglotas, y mártires que no abandonarán el avión mientras quede alguien dentro, en fin, alguien debe explicar a las compañías que quienes se sientan en esa fila la han elegido, y pagado, para ser los primeros en salir cagando leches si la cosa de complica, sin mirar atrás, y, sobra decirlo, renunciando a heroicidades. Por lo demás, mejorando el absurdo de referencia, tampoco estaría mal que mejoren la pauta de despegues y aterrizajes, porque lo de pedir a quienes van en esa fila que dejen de escuchar música por si pasa algo durante la maniobra, permitiendo, eso sí, que sigan durmiendo los que van sobando, pues, tú sabes, fíjate tú, están tardando en cambiar el protocolo. Menos mal que si ocurre algo tenemos puesto el cinturón de seguridad, qué tranquilidad da un cinto que, llegado el caso, nos inmovilizará como lo haría una banda de Miss Albacete. Gracias por volar con nosotros.

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