tribuna

La Canarias vaciada

Las Islas Verdes, como no podía ser de otra manera, están soportando las peores consecuencias de los efectos de la inflación. Porque llueve sobre mojado. Al coste de la insularidad, que afecta a las dos grandes islas capitalinas, hay que sumarle los sobrecostes de la “doble insularidad”: el encarecimiento que sufren los bienes de consumo por el transporte desde Tenerife o Gran Canaria hasta nuestras islas.
La Gomera ha dicho que ya basta. Hablamos constantemente de igualdad, pero no puede existir igualdad si no se toman medidas para equiparar a todos los ciudadanos en las mismas condiciones de vida, de servicios públicos y de derechos. Los cabildos de La Palma, La Gomera y El Hierro avanzamos en una propuesta para que, vía fiscalidad, se adopten medidas que permitan reducir el precio de los combustibles, igualándolo al del resto de islas.
El costo de la vida en La Gomera ya era superior al de la media de Canarias. La cesta de la compra refleja el sobrecoste de los precios del transporte de las importaciones. Es uno de los muchos factores de empobrecimiento que amenazan a nuestras familias, que ahora tienen que enfrentar la dureza de diez puntos de inflación, el aumento de los fletes y de los costes del transporte marítimo.
Hace unos días participé en un acto en el que hablamos de los cabildos, de su historia y de su futuro, que es el futuro de las Islas. Y desde hace ya muchos años, el Cabildo de La Gomera viene denunciando las bases de injusticia y desigualdad sobre las que se vertebró esta Comunidad. Dos grandes islas se repartieron todo el poder institucional relevante, las sedes de los departamentos y decenas de miles de empleados públicos que crean empleo y prosperidad en sus dos capitales. El resto de las islas, sencillamente, fueron olvidadas y menospreciadas.
Colectivos sociales y políticos lograron imponer la creación de una lista regional para favorecer electoralmente a las dos islas capitalinas donde se concentra el ochenta y pico por ciento de la población de Canarias. Pero nadie se ha preguntado por qué. Nadie ha cuestionado esta hipertrofia de dos islas con respecto a las demás. No solo es un efecto del turismo, es el resultado del diseño del poder institucional y del poder político que toma decisiones presupuestarias.
Tenemos la inexorable obligación de discriminar positivamente a las islas menos favorecidas. A los que tienen menores economías y oportunidades. Hay que cambiar el sesgo de los desplazamientos de población en nuestra Comunidad, creando oportunidades, empresas y desarrollo al que se puedan apuntar los jóvenes que hoy tienen que emigrar buscando un puesto de trabajo.
Esa es la tarea que nos hemos marcado a largo plazo. Pero las soluciones a las desigualdades que están estrangulando hoy mismo a las tres islas occidentales hay que adoptarlas con carácter inmediato. Ninguna de nuestras islas puede afrontar un incremento de los precios como el que estamos padeciendo hoy: un aumento donde se suman los efectos de la inflación con los del transporte.
Hoy está de moda hablar de la España Vaciada y preocuparse por esos territorios en riesgo de despoblación. Pero nadie habla de la Canarias Vaciada. De las islas atrapadas en la trampa del abandono y la discriminación. La brecha en calidad de vida que se ha producido entre la España rica del norte y la pobre del sur, se puede encontrar perfectamente reproducida en las Islas Canarias entre las dos grandes islas capitalinas y las Islas Verdes.
La concentración de población, economía y servicios públicos ha creado una Canarias Vaciada especialmente en la provincia occidental donde, además, tampoco se ha desarrollado el turismo, que ha sido el motor del cambio económico de las islas.
Islas como La Gomera defiende su propio modelo de desarrollo. No queremos el turismo de masas. No deseamos destruir nuestro medio ambiente y nuestras costas. Creemos en un desarrollo sostenible en lo social y económico. Pero para poder seguir nuestro propio camino exigimos que se nos iguale en el terreno de las oportunidades de prosperidad y en los servicios públicos. Porque hoy hay dos clases de canarios.

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