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Albares visita las Islas en vísperas de las citas claves con Rabat y la OTAN

Tanto los renovados contactos hispano-marroquíes sobre las aguas en disputa como el posible refuerzo de la Alianza Atlántica en su flanco sur pueden ser trascendentales para el futuro del Archipiélago
El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ya se reunió este mes con su homólogo marroquí, Naser Burita, en Marruecos.

La visita del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, será, finalmente, el próximo miércoles, como confirmó ayer el portavoz del Gobierno de Canarias, Julio Pérez. No llega solo, ya que sus compañeras de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y de Transportes, Raquel Sánchez, también viajarán a las Islas la próxima semana en unos desplazamientos cargados de contenido. No en balde, Ribera asistirá al inicio del desmantelamiento de la Refinería que marcó la historia de Santa Cruz de Tenerife desde 1930 hasta hace apenas unos años, mientras la actualidad pasa por asuntos relevantes como la tasa verde y otras controversias energéticas, así como la necesidad isleña de más inversiones aeroportuarias, temas que afectan a los departamentos de dichas ministras.

Aun así, la presencia de Albares destaca sobremanera. No todos los días un ministro de Asuntos Exteriores vuela hasta Canarias para dar explicaciones sobre hechos que tendrán lugar el próximo mes de junio, y que pueden ser trascendentales para el futuro de las Islas.

Por una parte, Exteriores reconoce públicamente que Albares viene “para dar explicaciones al Gobierno canario” tras el giro histórico de la postura española sobre el conflicto del Sáhara. Pero, por si fuera poco, el Gobierno español ha reconocido su “participación activa” con vistas a la cumbre de la OTAN en Madrid.

El interés español radica en que ve prioritario el nuevo Concepto Estratégico de la Alianza Atlántica, documento que se aprobará en la cumbre y que definirá la estrategia y prioridades políticas y operativas de la OTAN en la próxima década, con la posibilidad de un despliegue aliado en el sur similar al del este. O sea, protegerse frente a Rusia en esta parte del mundo al igual que ya se lleva a cabo en Ucrania, los países nórdicos, Polonía, etc. Ello incumbe -y mucho- a unas islas donde, además, el pacifismo es opción mayoritaria entre la ciudadanía.

A la espera de saber más sobre una posible militarización de dicho flanco sur, tanta o mayor relevancia tiene el impulso que se pretende dar a las relaciones de España con Marruecos, al punto que, además de frenar la tragedia inmigratoria, se aspira a delimitar de una vez, en la inminente reunión bilateral con presencia isleña, las aguas entre Canarias y el continente. Madrid y Rabat se disputan ya sus riquezas en foros como la ONU y, si bien la explotación de las reservas de petróleo y gas siguen sin ser rentables económicamente (para alivio de los ecologistas y partidarios de las energías renovables), los codiciados minerales detectados en los montes submarinos (telurio, cobalto, níquel, platino, niobio…) elevan notablemente el botín a repartir.

Estamos en vísperas de un mes de junio trascendental para Canarias.

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