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El CNI, Mortadelo y Filemón

Pedro Sánchez, convertido por su ego en líder mundial, tan líder como el tontorrón de Zapatero en su día –según creo que dijo Leire Pajín, que aludió a una constelación planetaria para aupar a su líder-, ha sido espiado por Mortadelo y Filemón. Mortadelo se disfrazó del sistema israelí Pegassus, que se “comercializa” entre gobiernos y policías de los gobiernos. Ahora, el CNI, cuya organización es tan perfecta que admite etarras, entrega la cabeza de su directora –que se llama Paz, para más recochineo— y así contenta a los independentistas espiados. Aunque en el totum revolutum yo no sé quiénes son los que espían y quiénes sus víctimas. Los jueces siempre trancan a los chorizos cuando ordenan controlar sus teléfonos; no falla. Pues Pegassus hace lo mismo con los que choricean en otros campos, con los que mienten, los que amagan y no dan y los que amagan y también dan, pero por el culo. Lo que le faltaba a esta España nuestra es que un año después de ocurridos los supuestos hechos, el Gobierno de Sánchez y otros denuncien la intervención de sus móviles. Al Mosad no le interesa un carajo lo que hablen Sánchez y Margarita Robles. Pero al CNI sí le interesan las andanzas de esos catalanes feos que proclaman la independencia. Ya lo dijo Olona en las Cortes: “¿Pero a quiénes va a espiar el CNI sino a antiguos etarras y a independentistas confesos?”. Aquí otros peligros no hay. Yo creo, y ustedes perdonen, que si se va Paz, los directores del CNI, en modo time sharing, deben ser Mortadelo y Filemón, naturalmente con la indispensable colaboración del sistema Pegassus, que tiene una antena invisible situada entre la moña de Puigdemont y el ojo bueno de Junqueras.

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