después del paréntesis

Extraviados en sus feudos

Concurrió en un lugar llamado Canarias, pero eso hace ya mucho tiempo, que uno de los fundamentos por los que se movía la política era la cultura. Por eso, los cabildos no solo atendían a las carreteras, sino que apoyaban a toda índole de iniciativas de ese tipo, con subvenciones directas a la música; la ópera; al cine (el fantástico movimiento del cine amateur en Tenerife); la literatura, con iniciativas propias como las de ACT, o apoyos directos a las revistas. En la actualidad comienzan a recuperarse las iniciativas, pero algunas cuestiones habrán de aclararse. Por ejemplo, el Cabildo de Tenerife confirmó una iniciativa ejemplar y digna de un político cabal (Adán Martín). Se descubrió que nuestro Óscar Domínguez tiene obra manifiesta en el MoMa de New York. Y también cuelgan cuadros suyos en museos de París o en el Reina Sofía (la Máquina de coser electro sexual y la Cueva de guanches). De donde se asentó una diligencia que consistió (cual Edvard Munch para los noruegos) en adquirir el grueso de la obra de nuestro pintor y, en ocho años de trabajo conjunto de todos los partidos de la entidad y por unanimidad, crear lo que se llamó el Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporánea (Iodacc). Ahí colgaría la labor recuperada para admiración de los canarios y de los extranjeros que persiguieran al extraordinario surrealista. Así ocurrió hasta que el nuevo localismo-insular-nacionalismo tomó asiento. Se cargaron la obra del antecesor y merced al gran director del centro que nos visitó la obra dicha desapareció de las paredes. Ese esmero universal se convirtió en el insustancial TEA (o Tenerife Espacio de las Artes) que los socialistas ahora en el gobierno, en responsabilidad ideológica, no reprueban en probidad, no recuperan la magna iniciativa original. Y en el gobierno, también socialista, otro tanto de lo mismo. Aparte de mantener residuos del nacionalismo pasado con mando en plaza, resulta que el viceconsejero en cuestión es de Las Palmas y Tenerife queda lejos. Así es que un agente de la cultura de aquí que cuente con un proyecto respetable que ha de obtener ayuda del gobierno (como antaño se sustanció) ha de pedir Dios y ayuda para ser recibido. Visitas parcas y oportunas. Así es que o te pones a la cola de los de Las Palmas en Las Palmas o esperas hasta fecha cercana al fin del mundo. Eso son. De donde, ¿cómo responderemos los progresistas de este feudo cuando nos pidan en compromiso el voto? El recuento correspondiente lo probará.

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