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Fernando G. Delgado, periodista y escritor: “El infierno puede ser el paraíso para algunos, un territorio poético”

Reflexiona sobre la eventual desaparición de la política tal y como la conocemos: "Los partidos podrían derivar en archicofradías, beatas y en cierto modo religiosas. Veo un disparate pueblerino, una irracionalidad absurda, una putrefacción especial"

Santa Cruz de Tenerife De la gloria del Premio Planeta de 1995, con La Mirada del otro, el tinerfeño afincado en Valencia Fernando G. Delgado desciende a las calderas del esperpento nacional con la berlanguiana novela Todos al infierno

-Para quienes se lo llevan calentito, ¿el infierno es una suerte de paraíso? 
“Je, je, je… Pues, sí. El infierno puede ser el paraíso. Bueno, el cielo está abstraído”. 

-¿Obnubilado? 
“El infierno es un territorio a veces poético, pero doliente y maligno en Vallina”. 

-¿Un lugar imaginario inspirado en villanos reales? 
[Risa] “Me he documentado a conciencia”. 

-¿Se identifica con la ciudad de Valencia? 
“¡Hum! [carcajada]”.  

-¿Es un homenaje a Luis García Berlanga a propósito, más que sobrevenido? 
“Sí. Berlanga fue un gran amigo mío, extraordinario”.  

-¡De memoria inolvidable! 
“Siendo director yo de Radio Nacional, lo invité a participar en Radio 1”. 

-¿La verdad se inventa? 
“La verdad debe inventarse, sí; porque es clarificadora. ¡Purificadora!”. 

-¡Parece mentira! 
“Ahora bien, la verdad es verdadera. Y la mentira, perniciosa, oscura”. 

-En otra dimensión están la piadosa y la bromista… 
“Las mentirijillas son hasta infantiles. La mentira es soberbia, ¡eh! Emputecida”. 

-¿Una isla sin mar se ahoga en sus confusiones? 
“Ja, ja, ja… Yo he vivido con mucho mar de isla”. 

-Ahora, rodeado de naranjos. En Faura… 
“La Comunidad Valenciana tiene el Mediterráneo, un mar suave, delicado. El Atlántico es tempestuoso”. 

-Traicionero en ocasiones. Y, sin embargo, encantador…  
“¡Exacto! Estoy de acuerdo”. 

-¿Qué cuentos comparten, a fin de cuentas, el periodismo, la política y la literatura? 
“En mi caso, los míos. A los 12 años llegué a la Hoja del Lunes de Santa Cruz de Tenerife. Aprendí llevando café”. 

-¡Por algo se empieza!  
“Los periodistas me toleraban mucho. Hacía articulillos muy simpáticos”. 

-¡Un becario! 
“Mi abuela era una grandísima lectora de periódicos, de Tenerife y de otros sitios”. 

-La costumbre motivó la vocación. De ahí, esa dedicación de oficio… 
“Ella me enseñó a leer, de manera que viví el periodismo de un modo singular”. 

-Después, la radio… 
“Radio Juventud de Canarias, con 17 años. Luego oposité para Radio Nacional. Más tarde me trasladé a Madrid”. 

-Al departamento de Emisiones para el Exterior… 
“En 1981 me nombraron director de Radio 3”.   

-Director de Radio Nacional de España en dos periodos… 
“De 1982 a 1986 [tras Eduardo Sotillos, portavoz del Gobierno] y de 1990 a 1991 [antes de Diego Carcedo]”. 

-En medio, miembro del Consejo de Administración de RTVE a propuesta del PSOE… 
“Posteriormente, director general de Tele Expo”. 

-Durante la Exposición Universal de Sevilla, en 1992… 
“Al acabar, presenté con María Escario el Telediario del fin de semana”. 

-En sustitución de Rosa María Mateo… 
“Culminada esa etapa me incorporé a la cadena SER”. 

A vivir, que son dos días. Desde 2005, volcado de lleno en la narrativa… 
“Aunque un poco fastidiadillo físicamente, conservo una capacidad de articulismo”. 

-El diputado de más edad en las Cortes Valencianas que se constituyeron en 2015… 
“Estuve una legislatura. Hoy me corresponde el honor de ser el presidente del Museo de Bellas Artes de Valencia”. 

-Del Consorcio de Museos de la Generalitat… 
“La mayor parte de su programación de exposiciones se decide por concurso público”. 

-¿Y la militancia? 
“Soy un socialista de base”. 

-¿Qué tal? 
“Andamos algo enredados. Todos. Los partidos están muy enrevesados. Muchos trastos a la cabeza se tiran”. 

-Hay que agacharse para esquivar los palos de ciego… 
“Además, hay una oscuridad. Como diría Buero Vallejo, en la ardiente oscuridad”. 

-El espionaje es un buen recurso de escritura creativa… 
“¡Ay!”. 

-¿La corrupción corroe a los partidos? 
“Estoy reflexionando sobre eso. Los partidos podrían derivar en archicofradías, beatas y en cierto modo religiosas”. 

-¿Qué refleja el populismo? 
“Lo que observo es un disparate pueblerino. Veo una irracionalidad absurda. Una putrefacción especial”. 

-¿Un ambiente asqueroso de individuos calamitosos? 
“La democracia termina siendo un tanto desvalida”. 

-¿Qué se necesita para revertir la decadencia y recuperar la normalidad? 
“Un espacio ideológico sereno, sin chapucerías”.  

-¿Adaptar el relato? 
“En lo social y lo político está despeñado”. 

-Una inteligencia artificial ha creado una novela de amor. ¿Cómo es posible? 
“Hay territorios amorosos muy vividos y territorios amorosos muy podridos”. 

-Se titula Falta una palabra, en colaboración con el profesor de la Universidad Carlos III Ángel García Crespo… 
“¡Me he quedado sin palabras, fíjate!”. 

-La fantasía se recrea en el metaverso poético…  
“Voy a publicar un libro de poemas con Pre-Textos”. 

Fernando G. Delgado. / Fran Pallero
F. P.

Perfil

Premio Planeta de 1995

'Todos al infierno', de Fernando Delgado. / DA

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