el charco hondo

El hijo de Sira y Saturnino

El hijo de Sira y Saturnino nació el diez de septiembre de 1961, en Ourense, hizo el bachillerato en el colegio Marista de León, se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela e ingresó en el Cuerpo Superior de la Administración General de la Xunta. Secretario general técnico, vicepresidente y secretario general del Servicio Gallego de la Salud, fue durante la presidencia de José María Aznar cuando dio su salto inicial a Madrid, al Ministerio de Sanidad, poniéndose después al frente de Correos y Telégrafos. El hijo de Sira y Saturnino regresó a Galicia para ser consejero autonómico, vicepresidente y presidente de la Xunta, responsabilidad que tuvo que abandonar en abril de este año para liderar un PP abierto en canal a raíz del pulso que la presidenta de Madrid, sola o en compañía de otros, echó y ganó a Pablo Casado, quien, apenas un par de meses después, parece haber si engullido por algún agujero negro del espacio. El hijo de Sira y Saturnino acumuló legislaturas, poder y peso manejándose con habilidad en el ecosistema político de Galicia, consolidando un perfil que a ojos del resto del país describe a un político puede que duro pero poco dado a levantar la voz, dar puñetazos sobre la mesa o acampar en la confrontación y los bandazos narrativos que caracterizaron a Casado. Sabe el hijo de Sira y Saturnino que las encuestas están hablando del efecto Feijóo, pero también debe ser consciente de que tal efecto puede dar paso al defecto si al líder del PP los suyos, los propios, obligan a Feijóo a ser otro Feijóo, si le exigen que deje de ser el Feijóo que ha sido para interpretar al que muchos de su círculo orgánico e informativo quieren que sea, otro, capaz de levantar la voz más de lo acostumbrado, de confrontar, agriar el discurso y envenenar los titulares, otro, diferente, distinto, un presidente del PP con quien se sienta bien alimentada, y representada, el ala dura del partido. En su debut parlamentario, en el Senado, y en intervenciones más recientes, al hijo de Sira y Saturnino se le nota incómodo, Feijóo da la sensación de no terminar de verse en la piel del Feijóo que ahora le están exigiendo, del Feijóo enfadado, crispado, que espera la grada gol del partido. El efecto Feijóo puede acabar en defecto si no lo dejan ser lo que está acostumbrado a ser. Es probable que se equivoquen quienes lo animan a acercarse a los decibelios de Isabel Díaz Ayuso o, en esa dirección, a sobrevolar el tono áspero y desafiante del vecino de la derecha. La alternativa que Alberto Núñez Feijóo quiere ofrecer no debe pasar por asociarlo a la bronca sino a la gestión. El hijo de Sira y Saturnino tiene que centrarse y desoír a quienes lo quieren extremo, debe alejarse del Feijóo que algunos están pidiéndole y seguir siendo el Feijóo que fue.

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