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París de la Francia

Determinados barrios de París de la Francia, como el propio de St. Denis, albergan más delincuentes que el centro de Barcelona. Quizá el verbo albergar no sea el apropiado para ambos distritos: en el de St. Denis viven los delincuentes y al centro de Barcelona van los delincuentes. Decenas de aficionados del Real Madrid y del Liverpool fueron atacados por bandas de chorizos armados con navajas, a la entrada o a la salida de la final de la Champions, ante la pasividad de la Policía Nacional y de la Gendarmería francesas, reforzadas con la Policía Municipal de París. Un caos en la seguridad, cuyos agentes encargados tuvieron que acudir a los sprays de pimienta para atacar a culpables e inocentes, que en estos lances los perjudicados son generalmente todos. En Sevilla, la Policía Nacional española controló perfectamente el mes pasado a 140.000 energúmenos y personas normales que acudieron a la final de la Europa Ligue que disputaron el Eintrancht de Frankfurt y el Glasgow Rangers. Hubo algunos altercados pero se solucionaron con un par de porrazos bien dados. La Policía española se toma muy en serio los partidos de fútbol calificados “de riesgo” y suelen sus agentes hacer las cosas bien. En la civilizada Francia, donde la emigración ha causado estragos, los diferentes condicionantes que imponen los “modernos” han convertido algunos distritos de París en auténticos caos. París se parece a Barcelona, donde te roban aunque no estés, gracias a la modélica alcaldesa Ada Colau, experta en paralizar desahucios y en otras minucias. Los barceloneses empiezan a estar hartos de esta insensata, que ha convertido a la Ciudad Condal en un paraíso para los delincuentes con su pasividad a la hora de poner orden. París de la Francia está perdiendo atractivo; Barcelona ya lo perdió del todo.

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