tribuna

Premios Canarias 2022: quise, pero no se me permitió hablar

Por Manuel J. Lorenzo Perera

Cuando me comunicaron que me habían otorgado el Premio Canarias 2022 en la modalidad de Cultura Popular manifesté mi deseo de preparar para exponer -en el discurrir del acto de la entrega, el 30 de mayo- el discurso correspondiente. Se me dijo que no, que eso siempre ha correspondido a quien se galardona con el Premio de Literatura. Apunté la idea de compartir el tiempo de exposición. Tampoco, que podía originar un mal precedente y que eso no ocurre en galas similares, como es el caso de la de la Princesa de Asturias. Leyó su discurso la especialista en Literatura, en representación de los tres premiados, sin haber tenido el detalle, la gentileza, de enviar su texto a los otros dos premiados (Deportes y Cultura Popular) antes de que lo expusiera. ¿Cómo se entiende que, una y otra vez, sean los literatos los únicos que tengan el derecho a hablar? ¿Se puede negar a alguien el poder llevarlo a cabo? Al parecer y, visto lo acontecido, sí.

Queríamos intervenir sin ansias de presunción ni protagonismo. Nuestro deseo se limitaba a realzar la notabilidad y el menosprecio hacia nuestra cultura tradicional, el legado heredado de nuestros Mayores, es decir, las personas que han habitado en este paisito oesteafricano desde el tiempo de los viejos guanches hasta la actualidad. Pueblos no orgullosos son aquellos que olvidan y marginan sus viejas tradiciones. La cultura tradicional está presente en cada una de las localidades isleñas. Representa la herencia de nuestros antepasados. La que más nos identifica y diferencia como pueblo. También, y es muy triste, el capítulo más abandonado y marginado del panorama cultural canario.

Sus posibilidades cognoscitivas, didácticas, investigadoras y creativas son inmensas. No podemos olvidar que gran parte de los Maestros de la Cultura Universal bebieron el agua de sus fuentes transparentes y cristalinas: Cervantes, García Márquez, Mozart, Teobaldo Power, Goya, Picasso, Óscar Domínguez…

Los aprovechamientos de la cultura tradicional canaria se realzan mucho más cuando tomamos en consideración su amplio abanico de manifestaciones, inmersas en una serie de apartados: económicas, gastronomía, artesanales, festivas, juegos y deportes, relacionadas con la arquitectura popular, vías de comunicación, vestimenta tradicional, folklore musical, toponimia, creaciones literarias orales, formas de lenguaje no orales ni escritas, medicinales, imbricadas con determinadas creencias (brujería, profetas, animeros, perlos…)… En esa relación el folklore musical es uno de los capítulos más pródigos y variados de la cultura tradicional, más de cien géneros, tratándose, con mucha probabilidad, del folklore más rico del mundo.

Nuestro mal principal es el desconocimiento. La historia, a nosotros los canarios y canarias, nos ha condenado a ser ignorantes de la propia realidad. Gran parte del pueblo canario desconoce su historia, geografía, naturaleza, cultura tradicional. Lo que no se conoce, difícilmente puede amarse y defenderse.

Alternativas a lo que brevemente hemos esbozado, esencialmente en alusión a la cultura tradicional, hay varias: A) Elaboración de las cartas de la memoria; el tiempo nunca espera, nuestros mayores fallecen llevándose todo el saber que atesoran; las cartas de la memoria (recoger recuerdos, conocimientos, estrategias…) no se han llevado a cabo, que sepamos, en ninguno de los municipios de Canarias. B) Que los medios de comunicación (escritos, radiofónicos, televisivos…) – hechos realidad con dinero público – prodiguen la consecución de unos programas didácticos (sobre folklore…), encausados a lograr que la gente aprenda. C) La más importante: introducir a la cultura tradicional (además de la Historia, Filosofía…) en los diferentes niveles de la enseñanza, desde la Educación Infantil a la Universidad. Cuando eso se consolide, espectáculos públicos como pueden ser las romerías, los bailes de magos, las ofrendas florales… ganarán en dignidad y en autenticidad.

Sobre la cultura tradicional canaria quedan miles de libros por escribir, infinidad de programaciones didácticas por plantear y numerosas tradiciones milenarias, muchas de ellas inmemoriales, se podrían investigar, estudiar y difundir. Para hacer saber al mundo que los habitantes de este paisito somos un colectivo colmado de orgullo y de amor y respeto a la tradición: el bien más grande, insuperable, que puede tener un pueblo.

La experiencia vivida el día 30 de mayo en el marco del Teatro Guimerá resultó ser enormemente gratificante. La respuesta y el cariño del público asistente. El contacto amable entre los protagonistas distinguidos. La conversación franca y distendida con los representantes políticos. Y, cómo no, el trato y las atenciones dispensadas por quienes, sutilmente, se encargaron de organizar el evento. Sentidas gracias a todos ellos. Fue una velada muy digna, plena en canariedad, concepto distanciado con respecto a cualquier abstracción, esencialmente fundamentado en la aceptación y el conocimiento de la propia realidad.

Despedimos este breve relato con el mensaje que nos transmitió una gran e inolvidable folklorista herreña, doña Valentina la de Sabinosa: “Este es el cantar, señores, / el que se cantaba antes, / los costumbres de los viejos / no deben de abandonarse”.

*Doctor en Historia: Premio Canarias 2022 en la modalidad de Cultura Popular

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