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Biden se encuentra cara a cara con Mohammed bin Salmán

Controversia por el saludo entre el presidente y el presunto asesino de Khashoggi
Biden se encuentra cara a cara con Mohammed bin Salmán
Biden se encuentra cara a cara con Mohammed bin Salmán. EP

El presidente Biden visitó Medio Oriente esta semana, donde se reunió con una decena de líderes regionales. Fue el primer viaje de su presidencia a la región, impulsado en parte por la invasión rusa de Ucrania, y el aumento de los precios del petróleo que provocó.

No parece que se esté trabajando en acuerdos estratégicos importantes, pero la Casa Blanca dijo que el presidente esperaba establecer conexiones y apoyar una región más estable de lo que era hace un par de años. Sin embargo, uno de los asuntos que más llamó la atención, fue, sin duda, el encuentro entre Joe Biden con el príncipe heredero saudí, acusado de haber ordenado la muerte del periodista Jamal Khashoggi.

El presidente Joe Biden hizo caso omiso de las críticas, llegando a reírse de la reacción violenta que recibió por saludar puño con puño al príncipe heredero saudí Mohammed bin Sálman provocando indignación generalizada aunque el estadounidense se ha reafirmado en su creencia de la culpabilidad del príncipe. Biden no fue recibido en el aeropuerto por la Casa Real saudí, pero a la llegada de Biden al Palacio Real de Al Salam, donde estaba programado que participara en una reunión con el rey, el príncipe heredero estuvo presente para saludar al presidente cuando salió de su vehículo donde se produjo el polémico saludo que desató la crítica inmediata por parte de los activistas de derechos humanos.

Esa breve interacción pública entre los dos líderes había sido muy esperada antes de la etapa saudita del viaje de Biden a Medio Oriente. Fue aún más notable después de que los funcionarios de la Casa Blanca hubieran advertido de que Biden buscaría limitar los apretones de manos en el extranjero por el aumento en los de COVID.

Aún así, Biden estrechó la mano y abrazó a varios funcionarios israelíes y palestinos antes de llegar a Arabia Saudita, lo que provocó especulaciones sobre cómo planeaba el presidente dirigirse al príncipe heredero, a quien Biden se comprometió a convertir en un paria internacional durante la campaña presidencial de 2020.Biden ha estado sometido a un escrutinio significativo por su decisión de visitar Arabia Saudita a pesar de sus críticas anteriores al reino y al asesinato de Khashoggi en 2018.

Un asunto espinoso

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, no se ha cortado un pelo al decir que ser acusado del asesinato en 2018 del columnista del Washington “ha herido sus sentimientos”. No está de más recordar ante tales declaraciones, que un equipo de funcionarios saudíes secuestró, asesinó y desmembró a Khashoggi en el consulado saudí en Estambul, Turquía, en octubre de 2018. Según la publicación Business Insider, a pesar de estar directamente implicado en el asesinato de Khashoggi en la evaluación de la comunidad de inteligencia de EE.UU. y una investigación de las Naciones Unidas de 2019, bin Salman ha negado su implicación en el asesinato aunque asumía “toda la responsabilidad”.

MBS se había atrevido a afirmar que Khashoggi no era lo suficientemente importante como merecer el esfuerzo de asesinarlo, y que si lo hubiera encargado él, habría contratado a más sicarios “profesionales”.

La fuerza del petróleo

Pese a la insistencia de que el motivo principal del viaje no era el petróleo, la Casa Blanca admitió que la “seguridad energética” era uno de los temas a tratar, además de fortalecer el respaldo saudí para el alto el fuego en Yemen y mantener la presión sobre de Ucrania.

Tras visitar Israel, Biden fue a la Cisjordania ocupada por Israel para reunirse con el liderazgo palestino. Desde allí, se dirigió a una cumbre árabe regional en Jeddah, Arabia Saudita, donde se reunió con el líder saudita junto con líderes de Kuwait, Los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahrein, Catar, Irak, Jordania y Egipto.

Pero con los altos precios de la gasolina en EE.UU. y varios problemas de seguridad regional en juego, EE.UU. y Arabia Saudí tienen asuntos en común. Estados Unidos ha instado a Arabia Saudí y otros países del Golfo a aumentar la producción de petróleo. Ha elogiado a la monarquía por aceptar el alto el fuego en Yemen y le conviene que siga así, ya que poner fin a la guerra fue una de las principales promesas de política exterior de Biden.

La reunión en sí es una victoria para Mohammed bin Salman, quien está tratando de reparar su imagen y atraer inversiones occidentales en el reino para que dependa menos de las ventas de petróleo. También es probable que le pida a Estados Unidos que reanude algunas ventas de armas que Biden ha suspendido debido a la guerra de Yemen.

Según la cadena CNN, aunque los saudíes probablemente no estén listos para abrir relaciones plenas con Israel, como podría desear Biden, podrían estar dispuestos a aceptar algunos acuerdos sobre derechos aeronáuticos para Israel y más cooperación en temas de seguridad.

Biden asistió ayer a una cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo más Egipto, Irak y Jordania, conocida como GCC+3, donde se discutió el aumento de la producción de petróleo con los estados miembros.

Un tira y afloja

Estados Unidos necesita asegurarse de que Arabia Saudita no intensifique sus lazos actuales con China y Rusia. China busca expandir su influencia en Oriente Medio y compra mucho petróleo. Rusia, que depende de las exportaciones de petróleo que se ven ahora obstaculizadas por las sanciones por la guerra de Ucrania, podría mirar a Arabia Saudí para mantener los suministros de petróleo limitados con el fin de castigar a los países occidentales.

Además, Biden ayudará a rehabilitar la reputación de un país que aplastó la disidencia interna y mató a civiles en Yemen. Los defensores de los derechos humanos demandan que se ponga el tema sobre la mesa, y aunque Biden no se comprometió mantuvo la discusión en su agenda.

Palestina e Israel

Con la visita del presidente estadounidense a la región, los palestinos tenían esperanzas de ser una prioridad para la Casa Blanca. Biden se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, en Cisjordania para profundizar los canales con los palestinos que se cortaron casi por completo bajo la administración Trump, que tomó algunos pasos importantes a favor de Israel.

Para ayudar a la Autoridad Palestina con problemas de liquidez, el presidente Biden anunció fondos estadounidenses para hospitales palestinos que Trump había recortado, reiterando el apoyo de Estados Unidos a una solución de dos estados para la paz con Israel y un estado palestino independiente. Biden anunció varias medidas destinadas a apoyar al pueblo palestino además de la ayuda estadounidense para hospitales y refugiados, como los esfuerzos para actualizar Gaza y Cisjordania a una red 4G. Biden anunció que está pidiendo al Congreso que apruebe hasta 100 millones de dólares para la Red de Hospitales de Jerusalén Oriental. El expresidente Donald Trump, recortó 25 millones de dólares en fondos planificados para la Red de Hospitales de Jerusalén. El presidente anunció 201 millones de dólares adicionales para la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina para apoyar a los refugiados palestinos en Cisjordania, Gaza, Jordania, Líbano y Siria.

Por otra parte, Biden busca asegurarse de que Israel se mantenga actualizado y tenga información sobre cualquier posible reactivación del acuerdo nuclear con Irán. Ese acuerdo permitiría a Irán volver a hacer negocios con el mundo si restablece las restricciones a su programa nuclear. Israel no permitirá que Irán produzca un arma nuclear y la relación entre ambos países sigue siendo tensa.

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