superconfidencial

Me caí por la escalera

Bajando un sillón, el otro día me caí por la escalera. Pisé mal, me salté un escalón –iba de espaldas— y me pegué el partigazo. Me ha dicho mi médico, que es el doctor Alarcó, que ya van dos y que en la próxima puedo dañarme la cadera y eso sería gravísimo. De momento, esta vez sólo me luxé un hombro y me di un golpe en la muñeca, que ha ido a menos gracias a las dosis de ibuprofeno. En la anterior resbalé en el pañal de la perrita, en mi casa portuense, y caí de culo, pero el consumo de Adiro como prevención hizo que medio cuerpo se me pusiera morado, que no es un color que me guste especialmente. Total, que estoy como los burros viejos y debo tener cuidado en el futuro para no repetir la proeza y que los males sean mayores. No trajinaré con sillones y tendré más precaución por donde piso. Cuando uno empieza a cumplir años de dos en dos, como es mi caso, es bueno evitar los riesgos innecesarios. Uno nunca nota la edad que tiene y se quiere convencer de que puede hacer lo mismo que cuando tenía treinta años. Es un error. El 16 de agosto cumpliré 75 y debo regular mis movimientos y adaptarlos a lo que puedo hacer con plenas garantías de seguridad, que afortunadamente son todavía muchas cosas. 75 años y 52 de ejercicio profesional no son moco de pavo, realizando mi trabajo algunas veces en condiciones tristes y muy desfavorables. Otras veces en cómodas mesas de redacción. Hoy me doy cuenta de que ha valido la pena: mi artículo del domingo pasado lo habían leído, ese día por la noche, 57.000 personas. Quizá a fecha de hoy muchas más. Esta es mi compensación.

TE RECOMENDAMOS