superconfidencial

El ordenador

Resulta que por una extraña decisión de Google, me da que he descoñetado el ordenador que uso habitualmente. Y para un tipo de mi edad no hay nada más traumático que se te rompa el puto ordenador que usas habitualmente. Ahora mismo les estoy escribiendo en otro, portátil, que me merece poca confianza, por lo que es muy posible que el sistema –siempre hay un sistema— me vaya a dar el fin de semana, Lo estoy viendo venir. Además, me compré el HP más barato del mercado, que por nada del mundo puede sustituir al Lenovo que uso desde hace tres años, sin que jamás me haya dado un problema hasta ahora. Y mientras aparece uno de mis avispados sobrinos, avezados en el arte de restaurar lo que yo jamás podría restaurar, pues mi cabreo subsistirá y, es más, se irá acrecentando. Todo esto es un tema de costumbre. Además, como mantengo encendidos los dos ordenatas, pues se me va la mano al ratón tradicional del Lenovo, cuando el que tengo que manejar es el ratón empotrado del HP. Total, cabreo inmenso y lentitud desesperante para completar las operaciones que lleva un artículo. Desde el tema inspiración, que es imposible lograrla llevando en el cuerpo un cabreo, a las facilidades para que mis dedos se acostumbren al nuevo teclado. Esto de los teclados es como las novias; como cambies, la cagas. Sigo agarrando mi ratón de toda la vida, porque jamás he soportado los de los portátiles. Y en esta desazón ando. Lo peor que me podría ocurrir es que a la hora de guardar lo escrito el portátil me haga una faena y que no funcione el Outlock, o algo así, y que el artículo, el puto artículo, no llegue al periódico. En fin, ya lo veremos

TE PUEDE INTERESAR