tribuna

Los lastres del pasado

La semana que entra, cuando se recupere la actividad política tras el parón de agosto, Sánchez y Feijóo van a seguir rumiando los pesados lastres del pasado. El presidente del Gobierno, inmerso en la recuperación de las expectativas electorales de sus siglas y de él mismo, se enfrenta a la petición de indulto de la familia del expresidente andaluz José Antonio Griñán.

Son su mujer y su hijo los impulsores de la iniciativa que cuenta con el apoyo explícito de los expresidentes González y Zapatero. Al primero, Sánchez no suele hacer mucho caso, pero el segundo se ha convertido en un poder fáctico dentro de Moncloa y eso complica las cosas.

Mientras el PSOE andaluz se pone de perfil, el presidente Juanma Moreno pide que, antes de cualquier medida de gracia, los socialistas pidan perdón por el daño hecho a las arcas públicas. Y lo hace desde la atalaya de su mayoría absoluta y como sin querer hacer sangre.

El Gobierno trata de desviar la cuestión con frases de argumentario como: “decisión personal familiar” o “estudiaremos con absoluto rigor la petición”.

Pero la patata caliente está ahí, a meses de los comicios autonómicos y municipales. También, a la sede de Génova regresan los problemas del pasado en forma de documentos. Feijóo reprocha a su antecesor, Pablo Casado, que le ocultara el pacto sobre la polémica renovación del Consejo General del Poder Judicial que firmaron Bolaños y Egea. Asegura que en el traspaso de poder no se le informó de ello. El portavoz del anterior equipo, Montesinos, lo niega y se pregunta cómo podía no estar al tanto Cuca Gamarra que era, y sigue siendo, la máxima representante en el Congreso de los Diputados.

La filtración, interesada, del dichoso documento ha sacado a la palestra las malas relaciones de las dos ultimas direcciones del PP en un momento dulce para Feijóo, consolidando día a día su viento a favor en las encuestas, la caída de Vox, y el nuevo rumbo de la formación.

Sin embargo, su propósito de dar mayor capacidad a de decisión a las direcciones autonómicas en la elaboración de las listas choca con viejas amistades que reaparecen en el momento más inoportuno. Es el caso De Francisco Álvarez Cascos, el “general secretario” como se le conocía en Génova por su inmenso poder, amigo personal de Feijóo, expulsado de Foro Asturias, acusado de utilizar fondos del partido para gastos personales, y cuya reunión con el presidente del PP de Asturias ha erizado los pelos a más de uno.

A partir del lunes, con la reunión del Consejo de Ministros y el pleno extraordinario del Congreso, todos volverán a verse las caras con la mochila de sus fantasmas a la espalda y el lastre de unas herencias que nunca se querrían recibir.

TE RECOMENDAMOS