Carlos Páez: “Yo ya no lo veo como una tragedia, sino que al final triunfó la vida”

Carlos Páez: "Yo ya no lo veo como una tragedia, sino que al final triunfó la vida"

En este 2022 se cumple el 50 aniversario de la conocida como tragedia y milagro de los Andes, aquel avión uruguayo que llevaba a un equipo de rugby juvenil y que se estrelló el 13 de octubre de 1972 en la cordillera de los Andes. Más de 70 días después fueron rescatados 16 supervivientes, gracias a su tesón, resiliencia y su lucha incansable por la vida y que les obligó a tener que comer carne de sus compañeros fallecidos para sobrevivir, porque su búsqueda se había dado ya por finalizada. Medio siglo después sigue siendo considerada la historia de supervivencia más grande, y el conocido director Juan Antonia Bayona la lleva ahora al cine. Carlos Páez, con 68 años hoy en día, fue uno de estos supervivientes y este pasado 27 de octubre fue distinguido en la séptima edición de los Premios Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS.


-Este año se cumple el 50 aniversario del accidente. Transcurrido este tiempo, ¿cómo se recuerda?
“En mi caso personal, yo hago permanentemente conferencias en el mundo y entonces vas recordando la historia. Pero lo importante no es la historia propiamente dicha, sino el aprendizaje después de 50 años. No lo puedo ver como una foto de aquel momento, creo que las historias se miden en el correr del tiempo, como si fuera una película, y el accidente fue trágico pero yo ya no lo veo como una tragedia, sino que al final triunfó la vida, porque somos más de los que salimos de aquel avión, yo estoy vivo y hay siete y medio más porque tengo dos hijos y cinco nietos y otro en camino… Así que tengo que ver la historia del lado positivo. Hay gente que lo llama la tragedia de los Andes y otra gente, el milagro de los Andes. Yo no lo llamo ni tragedia ni milagro, es un hecho del ser humano común, porque ese es el gran titular de nuestra historia, que es extraordinaria pero protagonizada por gente común. Fíjese que hay 26 libros escritos, 9 documentales, 3 películas y Bayona está haciendo una mega película, que lleva 12 años con el proyecto”.


-Dice usted que lo importante es el aprendizaje, con la perspectiva de 50 años después, ¿cuál considera que ha sido el aprendizaje que ha sacado de este suceso?
“El gran aprendizaje es la referencia que tenemos. Una palabra que la vivimos todo el tiempo y que se va a poner muy de moda: la incertidumbre, siempre vivimos en incertidumbre, pero esta palabra va a ser capital. Incertidumbre con la pandemia, con la guerra, con la vida… y nosotros fuimos maestros de la incertidumbre, en el sentido de que nos dieron por perdidos y tuvimos que salir a pelear la historia. Yo aprendí hace poco una frase de un tipo enfermo de ELA, que dio una conferencia y él decía: La vida es hoy. Pero más que esa frase, me impresionó lo que dijo después: Y el mañana es esperanza. O sea, en la medida en que hagas algo con el día de hoy podéis generar la esperanza en el día de mañana. Que fue lo que hicimos nosotros, nunca nos quedamos quietos, siempre hicimos algo para que sucediera algo al otro día. De hecho, uno de los supervivientes proponía que el nombre de nuestro libro, que se llama Viven, se llamara Tal vez mañana, porque nosotros siempre estuvimos en actividad para que sucediera algo al otro día. Y eso es un poco lo que tenemos que estar haciendo ahora”.


-En esas conferencias que da por todo el mundo, ¿cuál es el mensaje que quiere trasladar?
“No es que yo quiera trasladar un mensaje. Le llaman conferencias motivacionales, pero yo no soy motivador, lo que motiva es la historia, que marca lo que el ser humano común puede hacer, y esto es real, el trabajo en equipo de nuestra historia fue real. La pasión, la actitud, la perseverancia, todo eso fue lo que hizo que la historia saliera adelante. El ser humano común puede alcanzar mucha cosas y no necesariamente tienes que ser un experto, nosotros nunca habíamos visto la nieve y pasamos de veintipico grados a veintipico bajo cero, sin recursos, pero el ser humano tiene una capacidad de adaptación bestial. De repente te cambian el guión, te tiran a 4000 metros de altura donde las nieves son eternas a vivir la historia más increíble, durante 70 días”.


-¿Pasar por una experiencia así hace que todo lo demás se relativice?
“Todos vivimos nuestra propia cordillera, y no es la mía más importante que la tuya. A mí la gente me viene y me dice: Carlitos, con lo que tú pasaste… Y yo los miro a los ojos y les digo: Con lo que tú pasaste.. Porque la cordillera puede ser cualquier cosa, no hay un dolorímetro. Yo me acuerdo cuando se divorciaron mis viejos, con 13 años, para mí fue durísimo, te diría que fue tan duro como la cordillera. Y bueno, vas viviendo cordilleras. Mi padre decía una frase fantástica: El obstáculo es mi mayor estímulo. Porque una vez sin obstáculos no es vida, y es verdad, y en la medida que tú tienes que sortear esos obstáculos es que la vida empieza a tener un sentido. Pero es verdad que te sirve para relativizar, cuando te quejas porque te vino un año malo y no puedes irte de vacaciones, porque no tienes plata.. pero tengo 50 años de sobrevida, porque hay 29 que no volvieron. A parte de que es una historia que ya no me pertenece a mí, todos saben de la historia, y tiene 50 años y sigue vigente y sigue siendo considerada la historia más grande de supervivencia de todos los tiempos”.


-Y en cuanto a la película en la que está trabajando Bayona sobre el accidente, ¿qué nos puede contar?
“Bayona es un obseso trabajador. Él dice de esta película que es muy difícil de ver pero inolvidable, y realmente no te puedo contar muchos detalles pero es una película que ha hecho con pasión, actitud, perseverancia… Es el nivel de compromiso que tiene con una historia. Lleva 12 años con el proyecto. Es más, la película Lo Imposible, que hizo sobre el tsunami, se llama Lo Imposible porque justo estaba leyendo nuestro libro y ahí se le ocurrió el nombre”.


-Si no me equivoco, usted interpreta a su padre…
“No se equivoca. De hecho, tengo hasta pintado el pelo porque yo tengo canas pero intentaron llevarme a los 49 años que tenía mi padre, que fue un personaje bastante importante en la historia, sobre todo desde el lado de la búsqueda, porque él nunca dejó de buscar. Y tengo un papel que es muy corto pero muy icónico, del cual no te puedo hablar. Ha sido durísimo, actuar en primer lugar, y es muy difícil meterse en una historia que es la tuya y muy difícil interpretar a tu padre. La verdad es que ha sido de las cosas más duras que me han pasado en la vida, pero creo que valió la pena”.


-¿Cómo ha sido revivir esos momentos desde dentro de una película?
“El suceso lo estás reviviendo continuamente en conferencias o lo que sea. Yo vi una sola escena de la película y te voy a decir lo que le comente a Bayona: Sos un hijo de puta. Eso es una expresión muy rioplantense, como diciendo: me llevaste al lugar del avión. La película Viven, que fue muy bien hecha, no tuvo esa impronta obsesiva por llevar las cosas al pie de la letra. Tan obsesivo es que me tuvo 19 horas en la peluquería…”.


-¿Y cómo se siente al haber sido uno de los distinguidos en la última edición de los Premios Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS?
“La primera noción que tuve de los canarios es que fueron los primeros habitantes de mí país y mi familia viene de los canarios, así que para mí es un enorme orgullo. No sé si merezco un premio, si querer vivir te lo tienen que premiar. Nuestra historia es un homenaje a la vida, y no sé si el homenaje a la vida hay que premiarlo. Yo creo que hay que honrarlo. Y mi premio se lo traslado a aquellos canarios que se jugaron la vida para ir al Uruguay”.

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