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Francotiradores

Un miembro del ejército ucraniano ha estado a punto de batir el récord de distancia en la matazón de enemigos, al acertar y matar a un soldado ruso a 2.710 metros de distancia. Y unos segundos más tarde, a la misma distancia, abatió también a otro guripa de Putin que acudió a auxiliar a su compañero. En combate, casi consigue el récord del mundo, en poder aún del francotirador británico Craig Harrison, miembro del batallón Blues and Royal, que acabó en 2009 con dos talibanes, en Afganistán, de otros dos certeros disparos, a una distancia de 2.475 metros. El récord mundial, esta vez en la lucha antiterrorista, no en combate abierto, lo mantiene un especialista canadiense que en 2017 mató a un terrorista disparándole a 3.540 metros. Para que tengan una idea, a una distancia similar a la que hay, de cabecera a cabecera, en la pista de Los Rodeos; un poquito más. No se hacen públicos -casi nunca- los modelos de armas utilizadas, ni se revelan otros datos que los imprescindibles, con objeto de minar la moral del enemigo. Sólo algunos atrevidos se arriesgan a dar a conocer su identidad, como el británico Harrison y el seal Robert O´Neill, que acabó con la vida de Bin Laden con un rifle Heckler & Koch alemán de 10.000 euros. Este último ya ha confesado la autoría de su hazaña a algunos medios de comunicación. Y ha revelado que las fotos que se han publicado de la matanza son falsas y que él disparó tres veces sobre el terrorista. Una de las balas le partió el cráneo en dos, pero el Pentágono no ha hecho públicas esas imágenes. Cada día, O´Neill recibe amenazas y ya no está en los Navy Seals. Ha sido condecorado 52 veces.

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