tribuna

Jerónimo, genealogía del PSOE canario y ciudadano de bien

Votando en el pleno de Estrasburgo del Parlamento Europeo, a mediodía del martes 21 de noviembre, recibo en mi móvil la noticia -conmoción triste, inesperada- de que Jerónimo Saavedra acaba de fallecer. Tengo la certidumbre de que su pérdida tiñe de luto no solo a nuestra formación, la socialista, sino a toda nuestra gente. A cuantos representamos, independientemente de las siglas y valores que nos unieron en la vida a Jerónimo, a mí, a tantos cientos de miles de socialistas en la historia, trascendiendo por lo tanto el perímetro y color de la familia socialista para extender el arco del dolor ante su muerte a la ciudadanía a la que dedicó tantos empeños y desvelos.
Creo expresar el compungido sentimiento de perpleja incredulidad que devasta a quienes somos compañeros/as en nuestro proyecto político, habiendo frecuentado su trato hasta las mismas vísperas de su fallecimiento. Sabiendo de su vitalidad siempre jovial, invariablemente abierta a cualquier intercambio de opiniones y de bromas, su receptividad para almorzar o quedar para un encuentro o recibir información de última hora sobre lo humano y lo divino, lo local y lo global, lo prosaico y lo excelso, me cuento entre quienes, tras cada charla, acababa concluyendo que el incombustible, perenne, inagotable Jerónimo nos sobreviviría a todos.
Por eso, Canarias, la política, el compromiso cívico en sus incontables formatos y la cultura -su creación de su disfrute- se conduelen y, con el mismo latido, rinden tributo tanto a su larga vida y sus trabajos como a las conversaciones regaladas a quien se le aproximase a esta persona de bien que habremos de recordar el resto de nuestras vidas.
Habiéndose situado, desde su Canarias natal (Las Palmas de GC, 3 de julio de 1936), en el momento genésico de la reinvención del PSOE que se alumbró en el legendario Congreso del PSOE en Suresnes (periferia de París octubre de 1974), en que se enorgullecía de haber ejercido en la Mesa la Secretaría de Actas, la vida le emplazó a liderar en nuestro archipiélago atlántico -que nunca antes en la historia había conseguido fraguar conciencia de comunidad, por encima y más allá del conjunto de sus Islas- ese formidable proyecto de modernización de España que en su día -hace más de cuatro décadas- motorizaron Felipe y Alfonso.
De ahí que Jerónimo, encuadrado él mismo en esa generación, sea genealogía e historia entera del socialismo canario: impronta que imprime carácter, perdurable, e insospechado en la extensión de sus rasgos todavía, a día de hoy, más distintivos e intangibles. Secretario General del PSOE de y en Canarias durante dos largas décadas (mediando el tiempo conjugado con el añorado Alberto de Armas), Jerónimo formó la trayectoria y cuadros y modos de ser y hacer del socialismo canario con su intransferible estilo gentileza y finezza, virtudes que el paso del tiempo han revalorizado en tanto más escasean.
En este liderazgo histórico le sucedió en su momento el recordado Juan Carlos Alemán, nacido grancanario y líder del PSOE tinerfeño a lo largo de una década; y a Juan Carlos tuve el honor de sucederle yo, como luego a mí nuestro querido José Miguel Pérez. Y si puedo ahora decir que todos juntos formamos una misma familia, y que si a estas alturas de mi vida, habiendo nacido en Gran Canaria, me siento de todas las Islas y todas las Islas son la mía, ello es largamente fruto de la esforzada creación de un espacio común de pertenencia, afectos y fraternidad pancanaria que debe a Jerónimo Saavedra sus piedras fundacionales.
Por giros de sino y destino que huelga evocar aquí, habiéndome formado en Granada tuve yo la fortuna de colaborar con mi paisano Jerónimo -tras completar él su ciclo de presidente de Canarias en dos mandatos alternos- durante años intensos, en grandes causas compartidas en el Gobierno de España del presidente González, y ante vicisitudes que, como siempre en política, empiedran de sinsabores hasta los mejores motivos. Quienes estuvimos allí, en todas las estaciones admiramos su templanza y capacidad de distancia frente a las adversidades. Ante situaciones eléctricas -vaya si las pasamos- podía abstraerse con la música, remanso de pasiones tranquilas, antesala del rellano en que reconducir lo que parecía imposible. Así llovieran chuzos de punta, conservó siempre su sonrisa y amabilidad invariables.
En mi memoria personal, las incontables variedades de personas y situaciones que descubrieron en Jerónimo su denominador común describen un hilo conductor de reconocimiento y afecto de corazón que hilvana, componiéndolo todo, un compromiso vital tan extenso y prolongado con su tierra, con lo público y con la ciudadanía a la que representó en todas las instancias pensables: diputado constituyente en el Congreso (único socialista electo por la provincia de Las Palmas en las primeras elecciones democráticas, junio de 1977), presidente de Canarias, ministro del Gobierno de España, senador del Reino, alcalde de su ciudad, diputado del Común…y un paseo interminable por la ópera, Salzburgo, los festivales canarios, y la fiesta de amistad de artistas de nuestra tierra tan superpotencia en arte.
Y todo lo hizo combinando sus varias otras dimensiones de civilidad y afición a tejer redes filantrópicas y formas asociativas distintas, aunque paralelas, a su afiliación política. Incontables homenajes e iniciativas sociales testimonian elocuentemente esa impresionante malla de simpatías personales que extravasaban con mucho la meramente partidaria.
Hace mucho que Jerónimo había entrado por su pie en la nómina de grandes de esa república ideal de servidores aureolados por su hoja de servicios, en la política, en las artes. En Canarias y en España se le recordará no solamente por ella, sino por su afabilidad, su accesible y pertinaz disposición a la escucha, al contraste, a la polémica y al magisterio sin jactancia ni sombra de afectación.
De modo que aquí va mi abrazo y cariño a su familia, y mi personal tributo a la vida y ejemplos de Jerónimo Saavedra (1936/2023), laboralista, profesor, maestro, filántropo, orfebre de muchas biografías, entretejedor de historias individuales y colectivas en Canarias, infatigable conversador y amigo, al que echaremos de menos el resto de nuestras vidas.

*Eurodiputado socialista, presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo

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