tribuna

José Miguel Garrido Cristo, accionista mayoritario del CD Tenerife: ¿Gatillo rápido o godo jediondo?

Quién iba a decirnos en aquellos años de gloria de Javier Pérez, Valdano, Redondo y Dertycia, entre otros, que el Tete acabaría en manos de un individuo varias veces investigado en la Audiencia Nacional y para el que Francisco José Marco, uno de los más reputados Fiscales del país, ha solicitado una pena de cárcel por delitos de falsedad documental
José Miguel Garrido Cristo, accionista mayoritario del CD Tenerife

Por L.F.| En los albores del tardofranquismo, el último periodo de la dictadura, durante el cual el régimen entró en absoluta decadencia, los ministros del caudillo se afanaban en premiar a sus leales lacayos con los puestos más destacados de la administración pública de las provincias canarias. Alguno de ellos aterrizó por estos lares con nombramiento de Gobernador y un formidable currículo de eficaz y muy leal chófer y recadero de la esposa de alguna ilustrísima autoridad de Franco. Para estas aves de paso que aterrizaban temporalmente en las Islas, sin ninguna intención de arraigarse y ejerciendo en todo momento un manifiesto desprecio a todo lo que les rodeaba, los canarios acuñaron la maravillosa y acertadísima expresión de Godo Jediondo (con jota), para referirse a aquellos españoles continentales que no tenían reparo alguno en tratar con total displicencia, altivez, desprecio y, por supuesto, ínfulas de colono, a sus aplatanados administrados.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado, y ahora somos los canarios los que colocamos en el gabinete del Estado a ministros con pedigrí isleño. Ventajas de la madurez democrática. Pero en otros ámbitos, esta tierra nuestra aún sigue siendo una colonia para buitres despiadados. Sin ir más lejos, sobre el estadio Heliodoro Rodríguez López, santa casa y sede de nuestro querido Club Deportivo Tenerife en los últimos años, no ha cesado de sobrevolar algún conocido buitre leonado. Para los que no estén familiarizados con el mundo de los pajarracos falconiformes, los buitres son aves rapaces, de cabeza casi calva, ósea, exenta de plumas, que se alimentan de animales muertos.

Conviene recordar que estamos ante uno de los negocios más lucrativo del mundo. En él convergen todos los sentimientos y emociones más primarios. El fútbol es la droga que más adicción genera en el planeta, y también la que más buitres atrae, ignorando los sentimientos de los aficionados por su club, los colores de una camiseta o el sentimiento que se traspasa de generación en generación. Como nos recuerda el investigador Juan Luis Galiacho, “entre los siniestros negocios que aún pervierten a nuestra sociedad, hoy en día, el fútbol se ha convertido en un negocio fructífero para presuntos e indecentes delincuentes económicos, habituados a sortear los controles legales en el marco de una tolerancia fiscal y accionarial por parte de los poderes públicos. Unas autoridades políticas que no quieren, de una vez por todas, penetrar y tomar responsabilidades en el turbio y oscuro trasfondo del balompié. En un país habituado a la impunidad en el mundo del fútbol, donde hoy el balón está definido por la corrupción y donde el oscurantismo es condición sine qua non para su proceder”.

Benito Pérez Galdós, en sus Episodios Nacionales, nos recordaba que “de casta le viene al galgo el ser rabilargo”. El célebre escritor canario ya alertaba con inquietud de que las crías heredan siempre las flaquezas de sus ancestros. Al buitre leonado al que hoy dedicamos este cariñoso artículo, el destino le adjudicó una vida circense. Hijo de trapecista y sobrino de uno de los domadores de leones más aclamados (Ángel Cristo 1944-2010), nuestro buitre leonado de referencia (no confundir con León Leonardo, uno de los que se le reviró a su tío una aciaga tarde en la gran jaula de su pista principal), entre sus múltiples habilidades de hombre de mundo y de negocios que rozan peligrosamente la escuadra de la portería, también despunta últimamente como influencer en redes sociales. Un predicador de medio pelo en Twitter, o X como Elon Musk insiste que llamemos ahora a su nuevo juguete de social network.

Sirva todo lo expuesto para analizar el perfil de un siniestro personaje en busca de autor de novela negra (edición barata de bolsillo). Como habrá concluido a estas alturas usted, ávido lector de DIARIO DE AVISOS, nos estamos refiriendo al empresario madrileño, involucrado en el caso de los turbios Papeles de Panamá y acusado de fraude fiscal, que a día de hoy con la anuencia de destacados empresarios locales gobierna nuestro Club Deportivo Tenerife. Ni más ni menos que el ínclito José Miguel Garrido Cristo. Quién iba a decirnos en aquellos años de gloria de Javier Pérez, Valdano, Redondo y Dertycia, entre otros, y de aguerridas tardes propias de gladiadores en nuestro particular coliseo del Heliodoro, sancta sanctorum de la pasión blanquiazul, que el Tete acabaría en manos de un individuo que reside en Inglaterra por opacas razones, varias veces investigado en la Audiencia Nacional, con causas pendientes, y para el que Francisco José Marco, uno de los más reputados Fiscales del país, ha solicitado una pena de cárcel por delitos de falsedad documental (artículo 392.1 del Código Penal). Seguramente muchos aficionados blanquiazules desconozcan al que, de la noche a la mañana, se convirtió en accionista del CD Tenerife tras comprar 5.360 acciones, a través de la empresa Only One Way. A pesar de que esta operación propició la llegada de Paulino Rivero a la presidencia del club, el tal Garrido no se corta un pelo al insistir por lo bajini, que el expresidente del Gobierno de Canarias, no pinta nada en la entidad, y que su trabajo consiste únicamente en asistir a cócteles y otros ágapes de representación y postureo. Muy contento deben de estar Rivero y su equipo.

De las turbias andanzas empresariales y fiscales, y especialmente de las que están bajo la lupa judicial en España y Reino Unido, todas ellas relacionadas con y/o protagonizadas estelarmente por el influencer, y a ratos inversionista, José Miguel Garrido Cristo, nos ocuparemos en próximas entregas. Los expedientes, calentitos, reposan ya en nuestra redacción recién llegados de la City y de la Audiencia Nacional de España.

Finalmente, influyente y atento lector, nos va a permitir concentrarnos en la última habilidad descubierta del sujeto Garrido Cristo: su atrevida e ingenua facilidad para opinar sobre lo divino y lo humano en sus redes sociales. Nos llama poderosamente la atención que la imagen de perfil que ha elegido para presentarse no es su foto, sino la icónica estampa de Marlon Brando en la película El Padrino (curiosamente una instantánea sin el domado felino que siempre acompañaba al capo di tutti capi) de Francis Ford Coppola. Hace pocos días, entre sus diarias epístolas, el influencer que ha sido investigado por supuestos delitos fiscales y blanqueo de capitales, dueño del Club Deportivo Tenerife, escribía: “Por favor, que alguien avise al diario de avisos el dia que se dejen de envolver los bocadillos con periódicos el diario de avisos cierra”. Además, añadía: “El Diario de Avisos es muy travieso”. Hemos copiado literalmente su discurso. La redacción infantil no es obra del autor de este artículo. No hemos querido alterar el orden ni la sintaxis de este profundo tuit.

Lamentamos mucho que un periódico libre, independiente y combativo como DIARIO DE AVISOS incomode tanto a un hombre de mundo, tan acostumbrado a embarazosos y molestos interrogatorios por parte de la policía judicial, fiscales, jueces y autoridades financieras y tributarias internacionales. No es oro todo lo que reluce. Debe entender el indomable (sin ánimo de referirnos al mundo del circo) Garrido, que por mucho que sople el viento, una montaña nunca se arrodillará a su paso. Y esta montaña de periodismo plural y valiente, estimado accionista mayoritario del CD Tenerife, goza de una excelente salud profesional, comercial y financiera, que cuenta con el respaldo de sus influyentes lectores, y aunque ejerza usted de Godo Jediondo (expresión canaria anteriormente fundamentada), debería haber recibido ya informes de su avispado asesor (y sobrino) recordándole que este medio de comunicación forma parte de Grupo Plató del Atlántico, el mayor conglomerado multimedia de Canarias y del Atlántico Medio. Estamos convencidos de que otros que en el pasado reciente han intentado amordazar nuestra libertad le recomendarían hoy día que se lo haga mirar o bien que le dedique un momento a la reflexión.

Quizá, sr. Garrido Cristo, su faceta de influencer (en la que, por cierto, debería dedicar más atención a las terribles faltas infantiles de ortografía que comete, usted o su sobrino) se derive de lo que los psiquiatras denominan trastorno del control del impulso, o, lo que es lo mismo, podría usted estar padeciendo las consecuencias de poseer una personalidad vulgarmente conocida como de gatillo rápido. Este trastorno de la personalidad era el común denominador de los pistoleros del salvaje oeste americano allá por el siglo XIX. En muchos casos, estos hombres violentos podían pasar rápidamente y sin rubor alguno de estar al lado de la ley a utilizar sus talentos en una vida marcada por el crimen y los delitos más variopintos. Siniestros y sádicos personajes de la época, como Henry “Billy el Niño” McCarty, Jesse James o Crawford Goldsby, más conocido como Cherokee Bill, tuvieron un desgraciado final como consecuencia de su propensión bajo el peso de la Ley. Ahora lo llaman karma. Ojo avizor, estimado accionista mayoritario del Tenerife. Todos los que sentimos y respetamos los colores de nuestro club, estamos muy pendientes de usted, de sus socios y de su directiva (aunque usted repita hasta la saciedad que estos no pintan nada). Con nuestro Tenerife no se juega. Es comprensible que a alguien como usted le cueste entenderlo. Dicho queda. Fin de la primera entrega.

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