superconfidencial

La Pequeña Italia

Existe en Nueva York el barrio de Little Italy, que paulatinamente, y sobre todo después de la práctica desaparición de las mafias siciliana y napolitana, ha sido absorbido casi en su totalidad por China Town. Chinos contra italianos, en una guerra de situación librada centímetro a centímetro. Little Italy es un barrio todavía delicioso y pequeño, donde abundan los restaurantes de pizzas, los puestos ambulantes de inutilidades y esas cosas. A mí los italianos me caen bien, incluso unos vecinos cuyos hijos no me dejan dormir, ni de noche ni de día. Pero son, en general, buena gente, alegre y cercana. Por eso veo con cierta satisfacción que mi pueblo, el Puerto de la Cruz, se llene de italianos que abren y cierran negocios a velocidad de vértigo. Para mí Roma es una ciudad maravillosa y lo mismo me he enamorado de la Toscana, más al norte, que de la costa amalfitana, con Nápoles como capital. Si por mí fuera viviría en Positano, donde pasó años inolvidables mi admirado César González-Ruano. Estuve en Positano con mis hijas, durante un crucero, hace tres años o así, y me encantó. Escribo este artículo inspirado por un sabroso panetone que me regalaron donde a veces compro ropa. Me clavan pero me regalan un panetone. Es la manera de ser de los italianos, engatusadores y simpáticos, que ahora colonizan el Puerto de la Cruz. En mi calle son legión y en las calles adyacentes también. No sé por qué han venido tantos ni tampoco por qué se han instalado en mi barrio portuense. Debe ser que les va bien, porque de lo contrario se habrían marchado. En fin, que vivo en la Pequeña Italia portuense, ahora que no viajo a Nueva York, donde te cobran 12 dólares por una caña. Un disparate.

TE PUEDE INTERESAR