tribuna

Transhumanismo, poshumanismo y amor

Por Chema Hernández Aguiar. | Sé que interpreta mis gestos, mis caricias, mis miradas, sé que sus algoritmos saben interpretar que la amo, sé que sabe cuando reír, sonreír, pero nada de lo que hace, parece salir de sus pasiones, de sus emociones, a veces percibo que lucha con su espíritu, con su alma. Añoro tanto cuando todos amábamos y desamábamos, entristecíamos y sufríamos.” José Hernán (2024). Amo a mi cíborg. Barcelona.

¿Es el transhumanimos y el poshumanismo ciencia ficción?

El transhumanismo no es una distante y casi ficticia realidad, cuando escuchamos estos términos, inmediatamente pensamos que transcurrirán decenas de años si aconteciera o simple ciencia ficción su existencia. Algunos ejemplos atestiguan su proximidad. Michael Clarke, profesor invitado de estudios de guerra en el King’s College de Londres, afirma: “Hemos llegado al punto en el que potencialmente podríamos manipular el ADN de las personas para generar fuerza, resistencia y otras cosas adicionales, tal como lo hacemos con los animales”. Baltasar Daza (ABR 2023). “Peor que una bomba nuclear”.

En Suecia, miles de personas ya tienen implantado un chip que reemplaza la tarjeta bancaria. Musk (2024) ha evaluapo las capacidades potenciales de su interfaz cerebro, afirmando que podrá con el pensamiento maniobrar automóviles, guardar y recuperar recuerdos, jugar videojuegos.

¿Qué es el transhumanismo y el poshumanismo?

Anders Sandberg es neurocientífico computacional, transhumanista, adscrito al Instituto de Futuro de Universidad de Oxford, y así los define: “El transhumanismo es, en muchos aspectos, el fruto del proyecto humanista de mejora de la condición humana, pero amplificado por la comprensión que hoy tenemos de que el cuerpo y la mente son objetos que pueden ser, en gran medida, entendidos y cambiados tecnológicamente“.

Aclaro que las modificaciones tecnológicas podrían ser las siguientes: biogenética, inteligencia artificial, mejoramiento cognitivo, mental o psíquico mediante nanochips, sustancias o oxitócinas, feromonas.

Acerca de lo poshumano, el mismo autor dice: «Sin embargo, el transhumanismo está también abierto a la posibilidad de que pueda haber modos poshumanos de existencia que posean gran valor (…). Probablemente, ser humano no es el mejor estado posible de existencia”. Antonio Diéguez (2015): An Interview with Anders Sandberg. Revista Internacional de Filosofía.

Interrogantes y

breve reflexión

El transhumano y poshumano plantean muchos interrogantes y posibles cuestionamientos; solo adelantamos algunos:

1. Solo desde la perfidia o la ingenuidad se puede pensar que, en este sistema neoliberal, el acceso a dichas tecnologías será universal y de libre elección; es más el acceso a ellas estaría restringido a las que puedan pagarlas o se ejecutarían en aquellos que conviniera al capital modificar, bajo un contrato de prestación. Destruiría cualquier simetría en las relaciones sociales, como apuntaba Habermas.

2. En qué medida es una abdicación a nuestra propia naturaleza, que opera sobre nuestra razón originaria y, lo que es más relevante, es la renuncia a la existencia de la conciencia pura, al espíritu, desde la lejanía materialista de los aspectos físicos sobre los que el alma, el espíritu o la conciencia pura actúan.

Me quedo con mi conciencia, mi alma, por penosa o maltrecha que pueda estar, les dejo el poshumano que bien parece el sueño dorado del autoritarismo neoliberal. Permanezco creyendo en el amor y el desamor sin algoritmos. Como señalaba Octavio Paz: “El tiempo del amor no es grande ni chico: es la percepción instantánea de todos los tiempos en uno solo, de todas las vidas en un instante. “

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