Las violentas tensiones a las que está sometida la actual política española, la cascada de cesiones de Pedro Sánchez al independentismo catalán, la corrupción política y los jueces nos han hecho olvidar otros problemas que afectan a la vertebración del Estado descentralizado que estamos construyendo por primera vez en nuestra historia. Por ejemplo, unos problemas que surgen en unos territorios tan insospechados como León y Segovia.
Desde el inicio del proceso de creación de la comunidad autónoma de Castilla y León se plantearon dos problemas. Por una parte, se crearon numerosos grupos regionalistas leoneses que reivindicaban la creación de una comunidad autónoma que comprendiera las provincias de León, Zamora y Salamanca. Además, durante esos años y el resto de la década de 1980 se empezaron a organizar los primeros partidos propiamente leoneses. Por otra parte, en acuerdo adoptado el 31 de julio de 1981, la Diputación Provincial de Segovia decidió ejercitar la iniciativa para que Segovia pudiera constituirse en comunidad autónoma uniprovincial, como Logroño y Santander. Finalmente, la provincia de Segovia se incorporó a la nueva comunidad autónoma de Castilla y León mediante la Ley Orgánica 5/1983 por «motivos de interés nacional».
Durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, tuvo lugar la reforma de los estatutos de varias comunidades autónomas. En ese contexto, al iniciarse el proceso de reforma del Estatuto de Castilla y León, la Unión del Pueblo Leonés (UPL) presentó un proyecto alternativo de Estatuto de Autonomía de León y Castilla, en el que proponían los medios para que la provincia de León pudiera acceder a una autonomía propia y para que las provincias de Zamora y Salamanca pudiesen ejercer la iniciativa para adherirse a la misma. La enmienda a la totalidad de UPL, con su propuesta de estatuto como texto alternativo, fue rechazada, contando con un único voto a favor, por lo que el estatuto fue aprobado sin incluir las reivindicaciones de la formación leonesa.
El 30 de enero de 2019, el grupo Ganemos Salamanca en la Diputación salmantina presentó una iniciativa popular del Colectivo Ciudadanos del Reino de León para pedir la constitución de una región leonesa formada por las provincias de Salamanca, Zamora y León. La moción fue rechazada por PP, PSOE y Ciudadanos. Ganemos Salamanca se abstuvo. Fue la primera vez en la democracia que se planteó la cuestión regionalista leonesa en la Diputación Provincial de Salamanca.
El 27 de diciembre de 2019, el Ayuntamiento de León aprobó una moción para la autonomía de la región leonesa, moción respaldada y aprobada también en decenas de ayuntamientos y juntas vecinales de León, Salamanca y Zamora durante 2020. En la provincia de León, la aprobaron desde diciembre de 2019 hasta diciembre de 2021. Todas estas entidades municipales, junto con la capital leonesa, suman más de la mitad de los habitantes de la provincia de León.
Una peculiar característica siempre presente en nuestra cultura y nuestra política es la evidencia de que la propia existencia de España ha sido un problema no resuelto en cuanto realidad histórica y social, un problema que persiste en la actualidad como demuestra el problema catalán. El problema leonés demuestra que, además, somos un pueblo que no conoce su propia historia ni la historia del reino de León.
