superconfidencial

Chupay, chupay

Ayer se celebró, en el palacio de Salazar de Santa Cruz de la Palma, la toma de posesión de los adjuntos de la diputada del común, Lola Padrón. Acudió el exfraile Gabilondo, defensor del pueblo, hermano del periodista al que Zapatero le dijo, y fue recogido por un micrófono furtivo: “Hay que meter presión”; periodista pregonero de tantos fregados. Antonio Alarcó, mi amigo y médico, estaba más bonito que un San Luis. Seguro que se le sube a la chepa a Lola Padrón, que lucía pañuelo de boutique, suelto. Me prometió la primera entrevista tras ser nombrada y se la dio a otro. Mujer de palabra, sí señor. De todas formas, tampoco tenía mucho que decir. Ahora deberá lidiar con Alarcó, que es un miura, duro de pelar y que tiene ideas propias. Veremos pronto el primer choque de trenes porque la del Puerto tampoco es moco de pavo. Todo ocurrió en La Palma, chupay, chupay, ya digo, con asistencia del exfraile, ya citado, y del delegado del Gobierno, Pestana, que ahí está el hombre, recibiendo emigrantes y metiéndolos en su casa porque no caben en ninguna parte. Es un eufemismo, no es cierto. Asistió Astrid Pérez, presidenta de La Cosa, una mujer que a mí me cae muy bien, aunque hace años que no la veo. Me la presentó Agustín Acosta, paz descanse, que con ella se llevaba muy bien en un tiempo. Yo creo que siempre. Tomaron posesión Alarcó como adjunto primero; Aránzazu Cabrera como adjunta segunda; y Ana María León como adjunta de Igualdad. Había un señor con unos zapatos muy raros, canelos, en la foto, que no sé quién es, quizá un funcionario de la cosa. Que Dios se los betune. En fin, todo muy bonito y elegante, incluso los borceguíes de aquel señor. Lo bueno del diputado/a del común es que el cargo no sirve para nada.

TE PUEDE INTERESAR