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Cuidado

Ayer estuve en los altos de El Sauzal, de Tacoronte y de La Victoria. Cuidado. Esto está seco y, si alguien comete un error, las consecuencias serán muy graves. Está todo que da pena: los barrancos secos y abandonados a su suerte en cuanto a la vegetación que los ha tupido; la laurisilva, igualmente seca; las huertas, completamente descuidadas. Me quedé asustado cuando recorría las carreteras de las medianías y de los altos, llenas de baches, sin asfaltar, una vergüenza si las comparamos con la red viaria de Gran Canaria, por la que da gusto circular. Estuve visitando un laboratorio de suplementos alimenticios, propiedad de un matrimonio tinerfeño especializado en dietética, nutrición y hasta en farmacología. Titulados, los diplomas universitarios cuelgan de las paredes. Más de quince personas en plantilla. Un ejemplo de lo que se puede hacer en Canarias con trabajo, con tesón y con fuerza para superar dificultades como las del covid, que sortearon gracias a que, al ser una empresa de productos farmacéuticos, pudieron vender en oficinas de farmacia y seguir produciendo. Yo estoy seguro de que un día vendrá una de esas multinacionales y les hará una oferta que no podrán rechazar, como ocurre siempre. Pero, mientras tanto, están en el mercado con unos productos fantásticos, como unos polvos que me estoy tomando yo para los dolores en las articulaciones y unas cápsulas para bajar los niveles de glucosa. Todo ello, en un edificio con vistas espectaculares, desde donde pude divisar lo seca que está la Isla y el gran riesgo de que se produzca un siniestro, a la mínima imprudencia. Da gusto saber que aquí tenemos gente capaz de crear estas empresas. Ahora se abren al mercado nacional, que no es fácil de conquistar, pero yo estoy seguro de que lo que comercializan es tan bueno que lo van a lograr.