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El Taoro

Están avanzadas las obras del hotel Taoro, pero para terminarlo en diciembre, ni de coña. Le queda por lo menos un año a la construcción del hotel, cuya maqueta responde bastante fielmente al viejo hotel, cuyos jardines inspirados en Versalles diseñó Adolphe Coquet, el gran arquitecto francés. El hotel lo explotarán los Polanco, que suelen hacer las cosas bien, como las hacía el patriarca. Cuando se murió don Jesús las cosas no fueron tan bien, pero aquel era un hombre agradable y de iniciativas fantásticas, tanto en el ámbito del periodismo como en el hotelero. Él fue el primero que puso un verdadero sello de garantía a la hostelería en el sur de Tenerife. Polanco se enamoró de la isla, hizo negocios en ella y vino a Tenerife con frecuencia, interesándose por todo. Yo creo que con él desapareció un personaje clave en la España de la Transición, una persona inteligente y capaz que hizo tantas cosas: editor, hotelero, librero, un montón de cosas. A Jesús de Polanco lo llamaron Jesús del Gran Poder, porque realmente lo tenía, hasta el día de su muerte. A mí me llamó la Guardia Civil, lo recuerdo bien, para darme la noticia de su muerte, muerte natural, y la verdad es que fue la primera llamada que tuve, la de mis amigos de la Benemérita. Pronto sus herederos explotarán el hotel Taoro, hotel histórico por su ligazón a la primera hostelería de una ciudad mágica como es el Puerto de la Cruz. Bienvenido sea y ojalá que el resultado se parezca a la maqueta, que a mí me encanta, y que no se pongan a hacer cambios poco deseados. Pero terminarlo estas Navidades, de eso nada, necesitan un año más de obras, por lo menos, porque queda mucho trabajo por delante. Y eso.