Las primeras alertas provinieron de agencias meteorológicas de países del Pacífico, como Japón y Australia. Posteriormente, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), entidad oficial de la ONU, confirmó lo que ya se sospechaba: ‘La Niña’ llegará este mismo año.
Este fenómeno implica que las corrientes marinas en el Pacífico ecuatorial han pasado de una fase de calentamiento, conocida como ‘El Niño’, a una fase de enfriamiento tras una primavera de condiciones neutras. En términos científicos, la sucesión de estas fases, conocida como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), incluye ciclos cálidos (El Niño), neutros y fríos (La Niña).
Aunque la intensidad y duración de estos ciclos son impredecibles a largo plazo, sus efectos son notorios, especialmente en regiones bañadas por el Pacífico, donde se generan tormentas más intensas y precipitaciones torrenciales en América, Asia y Oceanía. Además, este fenómeno ha contribuido a que el año pasado se registrara como el más cálido en la historia reciente.
En cuanto a los efectos en España, y específicamente en Canarias, la influencia de estos fenómenos es menos directa y aún objeto de debate entre los expertos. Sin embargo, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ya apuntó el año pasado que el calentamiento del Pacífico ecuatorial relacionado con ‘El Niño’ estaba vinculado a un otoño e invierno más lluviosos, además de un aumento en las temperaturas globales. De hecho, el año hidrológico reciente en España confirmó estas predicciones, con lluvias abundantes que mitigaron la sequía y temperaturas récord en los primeros meses del año.
Tras el retorno a una fase neutra del ENSO, las temperaturas en España se normalizaron, incluso por debajo de lo habitual. Sin embargo, el verano ha traído nuevamente temperaturas elevadas, y Aemet advirtió que agosto podría ser uno de los tres más cálidos de la historia. La incertidumbre ahora gira en torno a la posible llegada de ‘La Niña’, inicialmente prevista para formarse entre junio y agosto, pero que parece haberse retrasado.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos y la Oficina Australiana de Meteorología (BOM) estiman que hay un 66% de probabilidades de que ‘La Niña’ se desarrolle entre septiembre y noviembre de 2024, con un 74% de probabilidades de que persista durante el invierno en el hemisferio norte. Aunque se espera que no sea tan intensa como se había anticipado, su impacto sigue siendo incierto. Según Samuel Biener, climatólogo de Meteored, ‘La Niña’ suele asociarse con otoños tormentosos en el Mediterráneo, aunque advierte que no ocurre todos los años.
En cuanto a Canarias, el inicio de septiembre, que marca el comienzo del otoño meteorológico, se presenta con lluvias y tormentas debido a un temporal. Este temporal está asociado al paso de una vaguada de aire frío y la formación de varias Depresiones Aisladas en Niveles Altos (DANAs). Las predicciones del Centro Europeo indican que la primera quincena de septiembre estará caracterizada por una situación atmosférica dinámica, lo que podría dar lugar a nuevas DANAs de intensidad variable.
A pesar de la posibilidad de tormentas intensas, los expertos llaman a la calma. Biener señala que estas situaciones son habituales en esta época del año, aunque factores como la elevada temperatura del Mediterráneo y el Atlántico podrían intensificar las lluvias torrenciales y prolongarlas en el tiempo. Por tanto, se prevé un otoño más inestable en Canarias en comparación con el del año pasado, especialmente durante las primeras semanas.





