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Repetir las elecciones será otro fraude

Los gobernantes de los tres países aparentemente críticos con Maduro por su proceder en las elecciones presidenciales venezolanas quieren que se repitan los comicios. Son los de México, Colombia y Brasil. Incluso el de México ha hecho amago de reconocer a Maduro como legítimo ganador. La repetición electoral sería otro fraude, porque ya Maduro perdió y Edmundo González Urrutia ganó. ¿Repetir para qué? ¿Para dar otra oportunidad al dictador? Hasta Biden sufrió uno de sus famosos deslices, abogando por esa repetición, aunque luego la Secretaría de Estado lo achacó a un error en la traducción (lost in translation, como la inolvidable película de Sofía Coppola). Incluso el Vaticano, tradicionalmente prudente en sus gestos, le dio a Maduro la oportunidad de recoger las credenciales de un nuevo nuncio en Caracas, para más inri un arzobispo español. ¿No podía esperar el papa a que Maduro pague por lo que hizo el 28 de julio, cuando la Nunciatura estaba vacante desde 2021? ¿Qué prisa tenía la secretaría de Estado vaticana? Parece como si no hubiera voluntad internacional para que la justicia electoral sea restaurada en Venezuela y para investir al verdadero ganador como presidente. ¿Qué pasa con los 27 muertos de Maduro en las revueltas, uno de ellos, un crío, apaleado hasta la muerte por la Guardia Nacional? No, no, lo que quiere la inmensa mayoría de los venezolanos, cerca del 75% de los que votaron, es justicia. Y no habrá justicia mientras Maduro no se vaya. La repetición de las elecciones supondría elevar el fraude al doble y más cuando la ONU, tan lenta habitualmente en la toma de decisiones, acaba de reconocer que hubo un pucherazo masivo, el mayor registrado jamás en Latinoamérica. Tengan vergüenza los presidentes de México, Colombia y Brasil, y el propio Vaticano, y no jueguen con la democracia.