Dolorido, sin poder caminar y aún con las vendas y gasas del hospital, Marcin, un joven polaco de 35 años que lleva más de una década viviendo en Canarias, es el motorista que fue embestido por un coche cuyo conductor se dio a la fuga el pasado 30 de agosto en la TF-1. Habla en exclusiva con DIARIO DE AVISOS para reconstruir los hechos y exponer su historia que, aunque pudo haber acabado fatal, terminó con un final fuera de cualquier peligro. “Que solo sea eso siempre”, afirma el joven con humor. Aunque se encuentra fuera de peligro, las quemaduras, el susto del momento y los dolores aún recorren su cuerpo.
El brutal atropello se produjo la noche del 30 de agosto en la salida 76 de la autopista TF-1, a la altura del centro comercial X Sur. El accidente ha resonado en todo el país gracias a un vídeo grabado por la cámara del coche que iba justo delante, conducido por su pareja. Las imágenes del choque se han viralizado en redes sociales y han llegado, incluso, a medios de ámbito estatal, desatando una ola de apoyo y solidaridad hacia el motorista.
Eran las 21:20 horas de ese día 30 cuando Marcin, que acababa de comprar una moto nueva (tenía pocas horas desde que fue adquirida) tras perder la suya en un robo días antes, circulaba tranquilamente por la autopista del sur de Tenerife. “Estuve todo el día probándola. Hacía mucho calor y estuve en pantalones cortos, pero, antes de recoger a mi novia del trabajo, me cambié y me puse unos pantalones largos. Menos mal que lo hice”, relata con alivio.
En la salida 76 de la TF-1, a la altura del citado centro comercial, decidió cambiarse al carril derecho después de ver a un coche ir demasiado lento por el izquierdo. “No iba rápido, no a más de 100 kilómetros por hora. Miré el espejo y vi un coche a lo lejos”, explica. Es entonces cuando el joven, de repente, sintió el golpe y cómo, de un momento a otro, “estaba volando”.
El impacto fue devastador. El coche, identificado como un Toyota Corolla plateado, embistió por detrás a la motocicleta, lanzando a Marcin por los aires y dejándolo gravemente herido en el asfalto. Sin embargo, lejos de detenerse, el conductor aceleró y huyó de la escena, dejando a Marcin en la vía y sin cumplir su deber de auxiliar a la víctima.
“Gané otra vida”
Marcin rebotó en el suelo, su moto siguió deslizándose y, por suerte, no fue arrollado por otro vehículo. “Si hubiese habido una curva o un coche cerca, no estaría contando esto. Creo que tuve un ángel de la guarda, es la única explicación que tengo”, afirma conmovido, consciente de la gravedad de lo sucedido. A pesar del dolor y las quemaduras en su cuerpo, siente que ganó una segunda oportunidad.
Sus heridas, aunque dolorosas, no fueron letales gracias al equipo protector que llevaba. “Tengo abrasado desde la espalda hasta la rodilla y una bolsa que supura líquido y sangre. Me siento molido, me duele el pecho, no puedo reírme, ni caminar bien”, explica. Sin embargo, su tono es optimista y afirma que, después de los primeros días, ha empezado a ver la vida con una perspectiva completamente nueva.
“Yo le perdonaría”
A pesar de la brutalidad del atropello y la huida del conductor, Marcin ha mostrado una gran compasión hacia su agresor. “Yo le perdonaría sin problema. Vengo de una familia católica. No puedo saber qué se le pasó por la cabeza. Quizás no tenía seguro o el coche era robado, era conductor novel o simplemente tuvo miedo y huyó… Hay muchas posibilidades”, reflexiona.
La investigación sigue su curso. Aunque el vídeo del atropello se ha convertido en una pieza clave, su calidad no ha permitido identificar claramente la matrícula del vehículo, lo que ha dificultado el progreso del caso. Sin embargo, la policía está trabajando para encontrar al responsable.
“Quiero pensar que aparecerá pronto”
Mientras la búsqueda del conductor continúa, Marcin sigue recuperándose, tanto física como emocionalmente. Al mismo tiempo, el joven aún reflexiona sobre los acontecimientos y acerca del accidente. Aunque no guarda rencor, considera que este tipo de personas deberían “estar perseguidas con puño de hierro. Quiero pensar que aparecerá pronto. Me duele pensar que una persona así, peligrosa y que está suelta, campe a sus anchas en esta Isla. Debería haber un dispositivo más grande”, señala.
Kamiski indica que, en el momento en que se acercó con su pareja a las dependencias policiales, recibió un trato, bajo su punto de vista, inapropiado. “Me preguntaron 20 veces si tenía seguro, que qué hacía en la Isla, como si por ser extranjero automáticamente tuviese la culpa de lo que pasó. Perdimos mucho tiempo y no me sentí bien. Incluso, les llegamos a enseñar el vídeo”, dice.
El joven pide ayuda ciudadana: “Cualquier pista nos vale. Si ven un coche con el faro roto o la parte delantera destrozada, nos sería de gran ayuda si lo notifican”, recalca.






