Por Carlos Acosta García
El famoso escultor Martín de Andújar y Cantos, discípulo de Martínez Montañez, nació en 1602, tal vez en Sevilla, aunque hay opiniones que llevan tal nacimiento a “un lugar castellano”: Llegó al puerto de Garachico en 1637, convirtiéndose pronto en el más importante escultor de la Isla. Se afirma que entre las mejores esculturas que de él se conservan en Tenerife destacaron con luz propia el Crucificado del tabernáculo de Santa Ana, en Garachico, y las dos imágenes de Jesús Nazareno de Icod de los Vinos y de Los Realejos. Obras suyas existen no solo en Tenerife sino en Andalucía y en tierras americanas. Algunos críticos aseguran que Andújar fue, además, destacado pintor, aunque Tenerife no conserve obras pictóricas suyas. Varias opiniones aseguran que la llegada de Andújar a Garachico fue, simplemente, un primer paso porque él pretendía seguir hasta tierras americanas.
De todos modos, cuando ya estaba establecido en la localidad tinerfeña, organizó una importante escuela, destacando entre sus alumnos diversos artistas de la villa del Roque y otras localidades. Citaremos entre sus alumnos a Alonso de la Raya y Blas García Ravelo, garachiqunse uno y gomero el otro. En el trabajo que le supuso la construcción del tabernáculo de Santa Ana hubo de emplear dos años, lo que da una idea de la importancia de la obra. Luego, el volcán se encargó de hacerla desaparecer. Cuando sus trabajos en Garachico estaban ya a punto de finalizar, el artista se trasladó a tierras americanas, como se había supuesto desde su llegada a nuestra Isla.. Fue un notabilísimo trabajo, que no pudo finalizar nuestro personaje porque le sobrevino allí su fallecimiento.. Obras de Andújar se conservan hoy, no solo en Garachico, sino en distintas localidades isleñas.
