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“No pueden seguir recetando a mansalva para tratar los síntomas cuando las causas siguen estando ahí”

Ana Yasmina Alonso González, directora de la Federación Salud Mental Canarias
Ana Yasmina Alonso González, directora de la Federación Salud Mental Canarias
Ana Yasmina Alonso González, directora de la Federación Salud Mental Canarias. DA

L a salud mental ha cobrado en las últimas décadas un mayor protagonismo ante la merma que se está observando en la población. La pandemia de COVID-19, la incertidumbre por las crisis económicas, el aumento del coste de la vida, el desempleo, el estrés, el agotamiento laboral o su precariedad o la soledad no deseada de las mayores y adolescentes está tenido consecuencias en su salud mental. Las organizaciones que integran la Federación Salud Mental Canarias celebran esta semana diversas actividades con motivo del Día Mundial el próximo jueves, con la intención de defender un enfoque que ponga en el centro a las personas, su recuperación, su integración social y laboral, y la defensa de sus derechos como ciudadanos. Durante 2023, en Canarias fueron atendidas 71.121 personas por problemas de salud mental y del comportamiento en el Servicio Canario de Salud, de las cuales, el 55% son mujeres (39.000), y pasaron por consulta 318.194 canarios, de los cuales 163.520 fueron mujeres. Las entidades atendieron a unas 9.000 personas de forma directa, en distintos servicios y programas orientados a promover la rehabilitación psicosocial y la autonomía personal de esas personas y sus familiares, y alcanzaron a unas 35.400 personas de forma indirecta a través de acciones de sensibilización y voluntariado.

-¿Cuántas asociaciones están vinculadas en Canarias a la salud mental?

“La Federación Salud Mental Canarias es una organización fundada en 2001 para dar respuesta y representar al movimiento asociativo regional, en la que se agrupan las siete asociaciones más representativas de la salud mental de las Islas y hay otras que están en proceso de integración. Así en 1982 nació AFES Salud Mental en Tenerife y posteriormente ya en la década de los noventa se crearon El Cribo (Lanzarote), Salud Mental Atelsam (Tenerife), Salud Mental AfeSur (Gran Canaria) y Salud Mental La Palma (1998). Asomasamen (Fuerteventura) y TLP Impulso (Tenerife) completan la relación actual de la Federación Salud Mental Canarias. Inicialmente como movimiento hemos trabajado el trastorno mental grave, y ese ha sido el objetivo de las asociaciones de personas con problemas de salud mental y sobre todo sus familiares que durante años, sobre todo después del cierre los psiquiátricos, se vieron en casa sin saber qué hacer, con un montón de problemas y comenzaron a unirse para poner en marcha recursos sociosanitarios para dar respuesta a estas personas, porque no tenían otras alternativas ni ese apoyo que debería haber estado adelantado en la comunidad antes de que salieran”.

-¿No se planificó ese cambio de paradigma en la atención a esos pacientes que antes eran derivados y recluidos?

“Fue poco planificado. Lo cierto es que como filosofía era estupenda y era lo que necesitábamos, es decir, un trabajo comunitario para las personas con problemas de salud mental, pero la comunidad no estaba preparada para ese salto. Entonces fue por eso por lo que los familiares tuvieron que unirse para empezar a tener esos recursos, en aquel momento no tanto sanitarios sino sociales”.

-¿Uno de los problemas de la salud mental han sido los estigmas, prejuicios y tabús que se les dio en los psiquiátricos?

“Posiblemente. Se venía de recluir a las personas con una serie de prejuicios a, de repente, salir a la comunidad. Después de muchos años continúan los prejuicios y el estigma, y tristemente es una de las líneas de trabajo más importantes de la Federación, el normalizar la salud mental. La salud mental es un ámbito en el que impacta con especial dureza la exclusión social. Desde el mismo instante del diagnóstico, se sitúa a la persona en una situación de indefensión. Y en los casos de trastorno mental grave y durante el ingreso en áreas de psiquiatría, a menudo se toleró el uso de la coerción, la violencia, los abusos, la inmovilización mecánica y químicas”.

-Desde 2010 se empezó a hablar de Salud Mental, pero fue a raíz de la pandemia su empuje?

“Está confirmado que con la pandemia muchos nos dimos cuenta que a lo mejor un problema de salud mental nos puede pasar a nosotros, y empezamos a hablar con normalidad de la salud mental y las personas hablan una forma un poco más abierta, pero siguen estando esos prejuicios. Antes habían deportistas que hablaron de la gran presión que sufrían y la sociedad se sorprendía, veía su palmares y decían ¿Cómo pueden tener problemas de salud mental siendo famoso y con dinero?. Esos deportistas de élite, referentes para un montón de gente, hablaron abiertamente de que habían ido a terapia y entonces se empezó a normalizar. Dejamos de hablar de ‘esos locos’ y de ese estigma a decir, pues sí que le puede pasar a cualquiera, que hoy puedes estar bien, pero mañana hay un montón de factores que nos pueden llevar a tener un trastorno de salud mental”.

-Principalmente son los factores económicos, culturales, la presión de las redes sociales…

“Hay problemas de acceso a la vivienda, la pobreza, la precariedad laboral.., hay un montón de factores estructurales que al final cuando vamos al médico a pedir ayuda, nos va a dar una medicación que nos va a mejorar momentáneamente nuestra sintomatología, pero la causa no la hemos quitado, con lo cual sigue latente. También esos prejuicios han influido en el hecho de que el afectado no se atreva a verbalizar que tiene un problema de salud mental porque me señalan, entonces por parte de las entidades hay una labor de seguir formando y sensibilizando a la población. Es importantísimo pedir ayuda cuanto antes, una vez identifique que estoy mal, pero no se hace por el hecho de que quizás me va a caer encima un peso, una marca o estigma, porque a veces pesa más la propia etiqueta que el problema de salud mental”.

-Hay un consumo excesivo de ansiolíticos y antidepresivos en Canarias. ¿Es debida a la falta en el sistema sanitario de psicólogos clínicos para esa derivación efectiva del médico de familia?.

“Seguramente, ahora mismo la falta de profesionales es un gran problema, tanto de psicólogos como de psiquiatras. Pero no solo hay que fijarse en Atención Primaria, miremos más allá, en los Centros Educativos faltan profesionales de la psicología que puedan atender los casos tempranos. Entendemos que es necesario mucho trabajo preventivo, es decir todo lo que podamos hacer antes de llegar al sistema de salud, porque al final Sanidad es un embudo, y lo que estamos derivando de Atención Primaria a las Unidades de Salud Mental, que son especialistas en los trastornos mentales graves. Tener profesionales en los centros educativos es necesario para atender y atajar de forma temprana los problemas de salud mental porque han crecido mucho entre los jóvenes. Un estudio de la Confederación Española señala que el 35% de las personas con problemas de salud mental no están en el sistema, o no están bien atendidas y no tienen tratamiento, por ejemplo van una vez y no tienen seguimiento”.

-¿Queda mucho camino por recorrer para normalizar la necesidad de acudir a la consulta de un especialista?

“Para nosotros es lo más básico, ahora mismo como Federación solicitamos facilitar que las personas puedan hablar abiertamente que tienen un problema de salud mental, es necesario como cuando tenemos cualquier otro tipo de patología, y además es lo principal para poder pedir ayuda. Las etiquetas y el estigma que siguen pesando sobre la salud mental, a pesar de lo que hemos avanzado en otros aspectos, sigue siendo casi más problemático que la propia enfermedad. Al final hay un ligero rechazo que si lo normalizamos seguramente sería mucho más fácil pedir ayuda”.

-¿Qué opinión tienen de la Dirección General de Salud Mental y Adicciones?

“Comenzó el año 2023 esta Dirección General de Salud Mental y además Adicciones, que es lo más novedoso y nos parece más que necesario que vayan de la mano pues creo que no podemos trabajar de forma diferenciada. Supuso un paso por mejorar la atención y los recursos disponibles para la salud mental y las adicciones en el Archipiélago, esperamos que pronto se puedan alcanzar logros importantes en cuanto a políticas y programas sobre salud mental que promuevan la atención comunitaria y la prevención. Es verdad que a día de hoy necesitamos que hayan más recursos para el Plan Estratégico de Salud Mental, pero creemos que como línea de trabajo no puede ir separada la salud mental de las adicciones. Ambas Federaciones hemos entendido que no podemos ir de manera diferenciada, creemos que es necesario poner más empeño y trabajar de la mano. Los compañeros de la Asociación de Entidades Canarias de Adicciones (Aecad) reivindicaron un quinto Plan de Adicciones con urgencia ante el aumento del 14% de los casos, especialmente en mujeres y jóvenes, y vemos que al final la patología dual (salud mental y adicciones) está encima de la mesa, pues el mayor consumo está relacionado con personas y familias con problemas económicos, y esto genera ansiedad o depresión. Debemos trabajar de la mano para poner en marcha acciones que nos competen a los dos y estamos condenados a entendernos”.

-El Plan de Salud Mental de Canarias 2019-2023 se ha prorrogado. ¿Cómo puede mejorarse?

“El plan está activo y fue una de nuestras demandas el año pasado durante el Día Mundial de la Salud Mental. Tras el cambio de gobierno se ha prorrogado su periodo temporal y se han mantenido sus líneas actuación. El próximo jueves volveremos a insistir sobre todo en la financiación necesaria. A la Federación nos gusta hablar no solo de la Salud Mental desde la perspectiva de la Sanidad sino también de toda la parte social, que tiene que ver con los factores estructurales. Sanidad no puede seguir recetando a mansalva psicofármacos para tratar los síntomas, cuando las causas siguen estando ahí. Entonces lo suyo sería que haya un trabajo coordinado entre todas las áreas: Sanidad, Educación, Bienestar Social, o Empleo. Es importante insistir en ese trabajo de forma coordinada para que de verdad sea una atención integral a las personas. Además es el lema de este año es Trabajo y salud mental, un vínculo fundamental, porque entre el 11 y el 27% de los problemas de salud mental en España se atribuyen a condiciones de trabajo y muchos se deben a un empleo precario, estrés, acoso, cansancio o desgaste , que han llevado a que se hayan triplicado las bajas. También hay que insistir en las dificultades de acceder a un trabajo por parte de las personas que han padecido problemas de salud mental, ocho de cada diez están desempleadas”.

-Otra área con la que interactúan es con Bienestar Social, pidiendo recursos y personal ¿Qué pasa con discapacidad?

“Desde la Federación de Salud Mental siempre estamos en contacto con la Dirección General de Bienestar Social para decirles todo lo que falta, sobre todo recursos y profesionales. El siguiente paso debe ser la diferenciación de salud mental y discapacidad. La salud mental abarca un amplio espectro de condiciones que afectan al bienestar emocional y psicológico de las personas, mientras que la discapacidad se refiere a limitaciones en la realización de actividades diarias, debido a una condición física, sensorial o intelectual. Por ello, es fundamental diferenciarlas y reivindicamos que pase a ser la Dirección General de Discapacidad y Salud Mental, permitiendo así el desarrollo de programas, recursos y políticas específicas para salud mental, que respondan de forma adecuada a nuestras necesidades y estar integradas en la gestión de la discapacidad”.