tribuna

Canarios en la conquista de México

Belarmino Peña.| Espero que ningún desertor de los libros con mando en plaza, influido por la Leyenda Negra, las teorías revisionistas y el neoindigenismo, vaya a encontrar inspiración en este artículo para promover alguna nota oficial de disculpas por la participación de sangre insular en las conquistas americanas. No siendo otra la vocación del presente artículo que narrar unos hechos interesantes para los lectores de este periódico, se da la circunstancia de que hubo isleños al lado de Hernán Cortés en la conquista de México-Tenochtitlan o conquista del Imperio Mexica (1517–1521). Bernal Díaz del Castillo (c. 1496-1584), un soldado castellano que fue partícipe de aquellos acontecimientos, cuenta en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (Ed. 1568) que en 1521, tras la Noche Triste, llegó a Veracruz un navío mercante tripulado por canarios, provisto de armas, municiones y gente de guerra de las Islas. Falto de soldados y de pertrechos, Cortés los incorporó a su ejército. Esta narración fue secundada a su vez por el Cronista Mayor de Indias Antonio de Solís y Rivadeneyra (1610-1686). La Noche Triste es la denominación que tiene la primera, gran y única derrota sufrida por las tropas hispanas a manos del ejército Mexica. Aconteció en la madrugada del 30 de junio al 1 de julio del 1520, y solo un puñado de soldados logró sobrevivir a aquel episodio de guerra. Más concretamente, lo que cuenta Díaz del Castillo, testigo presencial de los hechos narrados, es que había llegado desde Canarias un navío “de buen porte, cargado de muchas mercaderías, escopetas, pólvora y ballestas, e hilo de ballestas, y tres caballos, y otras armas, y venía por señor de la mercadería y navío Juan de Burgos, y por maestre Francisco de Medel, y venían trece soldados. Luego le envió Cortés a comprar todas las armas y pólvora y todo lo más que traía, y aun el mismo Juan de Burgos y Medel y todos los pasajeros que traía se vinieron luego para donde estábamos, con los cuales recibimos contento viendo tan bien socorro en tal tiempo”. Las mercancías fueron tan importantes y se sintió Cortés tan bien pertrechado, que lo siguiente que hizo fue llegar a acuerdos con los caciques de Tlaxcala para que incorporasen 10.000 indios de guerra al ya numeroso ejército mesoamericano que se había unido a los restos de aquellos 600 españoles y 16 caballos que habían desembarcado en abril de 1519. En diciembre de 1520, Cortés se recompuso. Las diversas alianzas logradas con los pueblos sometidos a los aztecas permitieron armar un ejército de: 40 jinetes, 550 infantes españoles, 10 cañones pequeños y, en su apogeo, un 99% de indios, con más de 100.000 guerreros indígenas procedentes de: Tlaxcala, Cempoala, Texcoco, Quiahuiztlan, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco, Mixquic… Y entre aquellos números, es sencillo colegir que se encontraban los canarios llegados en aquel barco. En agosto de 1521, la caída de Tenochtitlán fue un hecho y se vino a consumar la cita del historiador mexicano Arturo Arnaiz y Freg: “La conquista la hicieron los indios y los españoles la independencia”. Otra máxima contundente por el sentido común y el rigor histórico de su autor, la encontramos en el Premio Nobel de Literatura y Premio Cervantes mexicano Octavio Paz, quien sentenció que de aquella conquista: “nacimos todos nosotros, ya no aztecas, ya no españoles, sino indohispanos americanos, mestizos. Somos lo que somos porque Hernán Cortés, para bien y para mal, hizo lo que hizo”.

*Abogado e historiador