Por Carlos Acosta García. | Fue en 1768, concretamente el día 31 de enero, cuando una Real Cédula de S.M. don Carlos III, de tan grato recuerdo por su acertado reinado, hizo que se crearan en Tenerife las distintas cabezas de partido y tres escribanías o Registros de Hipotecas. Como una de las cabeceras correspondió a Garachico, no es difícil suponer que se observara inmediatamente la “viva protesta de Icod”, municipio que se consideraba pospuesto en sus aspiraciones. Se basaba el municipio en movilizaciones y puso todo su empeño el icodense -y no le faltaban razones- en la enorme decadencia que se observaba en la localidad del Roque, lo que coincidía con un aumento de categoría del municipio icodense. En tales circunstancias hizo Icod vivas protestas ante la Audiencia, entablando recursos contra su rival. El organismo reseñado hizo providencias (30-7-1774) en el sentido de que “dicho oficio de hipotecas debe existir en el Lugar de Garachico como cabeza de partido”. Contaba entonces la actual Villa y Puerto con “Vicario Eclesiástico, Plana Mayor del Tercio de Milicias y Juez de Contrabando”. Luego, al desaparecer los Tercios, tuvo Plana Mayor del Regimiento Provincial, Administración de la Renta y Tabaco y Correos, al tiempo que seguía gozando de Escribanía Pública desde el siglo XVI. Parece lógico que fuera tratada como la mas importante localidad de la comarca. Pero todos los esfuerzos resultaron efímeros. Icod prosperaba cada día, lo que significaba un serio contraste con la evidente decadencia de Garachico. Y como parecía esta circunstancia un motivo más que evidente de cómo iban a resolverse las cosas en el futuro, se impuso el gran esfuerzo de Icod, perdiendo Garachico una situación que había mantenido durante muchos años. Ocurrió lo de siempre: el gigante desplazó al enano.
