En Cataluña, han decidido convertir a la Literatura en una asignatura optativa para los estudios del Bachillerato. Lo han hecho, o lo intentan hacer, en aplicación de la Ley de Educación socialista, de 2020. No lo entiendo muy bien. No voy a decir nada más por si acaso me digan que protesto de forma interesada. La verdad es que no sé qué tiene de ideológico esta medida. Leyendo el curso de Literatura rusa de Vladimir Nabokov, descubro la persecución de los regímenes totalitarios a la libertad en la creación artística, en general, y en la literaria, en particular. Todos nos acordamos del Archipiélago Gulag, así que lo mejor sería establecer esa desprotección en origen y así no tener que aplicar una censura selectiva a posteriori. Muerto el perro se acabó la rabia. Estoy de acuerdo en que se suspenda la enseñanza obligatoria de algo que ha pasado a ser extremadamente ideológico, pero me siento sorprendido al comprobar cómo los que promueven estas medidas son los mismos que intentan imponer las modas, las temáticas y las aventuras progresistas por donde deben desarrollarse los proyectos literarios. Me lo expliquen. No quiero pensar que el motivo responde a que en Barcelona se concentra la mayor parte de la industria editorial española y de allí salen más libros en español, siendo la producción catalana muy minoritaria. Me gustaría oír la opinión de mis amigos profesores de Literatura, que van a ver mermadas sus clases de alumnos. Ahora dirán que se trata de aplicar algo normal en Europa. Bueno, de acuerdo. Es una forma más de matar a Europa. Porque matar a Europa no sólo es ignorar a Notre Dame. También lo es matar a Cervantes, a Flaubert, a Proust, a Joyce, a Dickens, a Tolstoi, a Dante… No voy a seguir con la lista porque sería interminable. Como dijo Adolfo Suárez, hay que hacer normal lo que a nivel de calle es normal. Normalicemos pues a Koldo y similares. Así seguiremos avanzando. La verdad es que no sé dónde estudiaremos a Almudena Grandes y a Álvaro Pombo.
La Literatura es algo importante para entender el mundo. No la pueden relegar a un asunto que ya no es básico. Las cosas no han cambiado tanto para dejar de ser lo que somos. Quizá no entiendo bien el ámbito educativo y lo que es imprescindible para que un estudiante sea capaz de obtener un bagaje cultural necesario para andar por el mundo con eso que se dice tener la cabeza bien amueblada. Parece que la modernidad consiste en que los muebles te los monte Ikea. Estas cosas obedecen al adanismo, a la existencia de personajes que creen que el mundo empezó a girar el día en que ellos nacieron. Entender la Literatura es reconocer con humildad toda la inteligencia que ocupó el planeta antes que nosotros, y a la que le debemos lo que somos. Esa plétora de Literatura, en todas sus manifestaciones, que nos sirve para comprobar que la historia no es algo que se escribe en una sola dirección, que la riqueza está en la diversidad y que la Literatura siempre ha sido el exponente de la rebeldía de lo que se niega a ser uniformado. Quizá sea eso lo que la hace incompatible con ciertas cosas.

