tribuna

Desear ganar te distrae, saber competir te centra

Por Juanra Álvarez

La vieja historia sesgada de afirmar que un deportista es competitivo porque siempre desea ganar a toda costa. Y la realidad es que pensar en ganar no te garantiza la victoria. Por esto en la actividad física y desde la psicología deportiva, ganar es una distracción y saber competir es una solución.

En este sentido, ganar, funciona como un deseo a nivel de pensamiento, que utiliza la ruta cognitiva ordinaria del cerebro conectada con la motivación en la corteza pre frontal; y que si persistimos a que ese pensamiento aumente en el grado de apetencia, le obligamos a situarse sobre las estructuras del hipocampo y el núcleo amigdalino,  donde abrimos una de las puertas al miedo desadaptativo en forma de ansiedad.

Según explica Imanol Ibarrondo (coach empresarial y deportivo), “no es el deseo de ganar lo que marca la diferencia, lo que distingue a los mejores es el deseo de prepararse para ganar. Todos queremos ganar, pero hay pocos dispuestos a pagar el precio de la incomodidad y el dolor que exige entregarse física, mental y emocionalmente hasta transformarse en quien lo merezca”.

El cerebro es muy egoísta y vive en modo ahorro de energía enfocado en su supervivencia, así es que si quieres mejorar en algo que le va a consumir atención y energía, funciona mucho mejor bajo la motivación y el ‘querer’ que bajo la obligación y el ‘deber’.
Muchas veces, cuando las cosas van mal en un equipo deportivo, no es tan importante tener un plan estratégico que nos salve de tal situación, sino confiar más en las personas que conforman ese grupo de trabajo y hacerles creer que saben y pueden, a través de emocionales para que aprendan, se inspiren y compitan al máximo nivel de sus posibilidades. De ahí la importancia y el significativo rol que desempeña el liderazgo auténtico y transformador de los técnicos/as – entrenadores/as. Es una forma enormemente eficaz de gestionar los recursos humanos, centrando la atención en las personas de ese equipo como capital psicológico, llamado a ser una organización saludable impulsada al éxito.

Conquistar la confianza

El término de autoconfianza se supone en la convicción y la fe un tu habilidad personal para llevar a cabo una acción o un comportamiento con éxito. Se trata de creer en tu propio potencial para jugar al máximo nivel durante todo el partido sin que influya el resultado, el rival o el rendimiento del resto del equipo. Es sentirte competente ante tus expectativas porque sabes que puedes.

A menudo, en nuestra búsqueda por la excelencia en el fútbol (como disciplina que más cerca me coge en el ámbito laboral), olvidamos que lo más importante en este deporte no es solamente desarrollar la inteligencia táctica o las cualidades físicas, sino también ayudar a construir el carácter. Ayudar a la gente a que crea en sí misma y en su potencial. Porque una vez que una persona cree en ese potencial y aprende a desplegarlo, las oportunidades que se le abren son infinitas, y muchos límites se convierten en simples ilusiones.
En el corazón de la confianza se deposita la semilla que nos convertirá en mejores deportista y en extraordinarias personas. La figura del entrenador/a que nos enseñó a querer y a creer en nosotros/as mismos, adquiere un valor incalculable en nuestro sentir para toda la vida.
La autoconfianza también conecta con el conocimiento claro, objetivo y realista de quién es uno, de cómo es capaz de trabajar. Conocerse bien, identificar las propias cualidades, saber cuáles son las propios recursos y creer en ello es la base de la autoconfianza, es decir, saber que tienes nivel, que estás trabajando bien, que estás subiendo tu nivel y saber que eres capaz de trabajar más y mejor que el rival. Tener la llave de la autoconfianza ayuda a un rendimiento más regular o estable. Conseguir el control de la autoconfianza es un signo de autonomía emocional, de saber estar por encima de las circunstancias. Debemos ser dueños de nuestra autoconfianza.

El trabajo psicológico favorece una autoconfianza realista, estable, madura y nos ayuda a rendir al máximo. En este sentido, he tenido la grata experiencia de aplicar trabajos con resultados alentadores y positivos en esta dirección con jugadores/as de fútbol femenino y masculino sénior, a través del Departamento de Psicología Deportiva del Área de Fútbol Base del CD Tenerife en colaboración con la Universidad de La Laguna.

*Psicólogo. Máster en Psicología Clínica y de la Salud