Por Carlos Acosta García
Han transcurrido ya más de tres décadas desde que pisé, por última vez, un local cinematográfico. Como los locales de proyección fueron desapareciendo de nuestros pueblos, preferí quedarme con el recuerdo de las cintas que vi en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo. Siempre preferí la comedia a las películas de aventuras. Tal vez por ello ahora, cuando escribo estas líneas, me han llegado a la mente los títulos de dos películas excepcionales (según mi gusto, claro): Luz que agoniza y Casablanca. Es posible que sea casualidad que las dos estén protagonizadas por Ingrid Bergman, la mejor actriz que he podido ver en el cine, superior a la famosísima Greta Garbo, ambas de nacionalidad sueca. De Greta recuerdo dos cintas: El velo pintado y Ninoska, cuando yo era todavía un muchacho imberbe. Me gustó Greta, pero siempre preferí a Ingrid, tanto cuando la vi acompañada de Charles Boyer y Joseph Cotten, como cuando en la otra cinta la acompañaron Humprey Bogart y Paul Henrey. Los directores de las dos películas, George Cukor y Michael Curtiz, ayudaron mucho y bien a que los actores se lucieran y ganaran premios. De todos modos, no me atrevo a decir que Humprey Bogart fuera mi actor predilecto; ese título se lo he concedido siempre a Spencer Tracy, algo excepcional en el séptimo arte. Aunque tampoco quiero olvidarme, en este apartado, de actores y actrices como Leslie Howard, Montgomery Clift, Vivien Leigt, Norma Shearer, Gene Kelly, Bette Davis… Recuerdo otra película que me atrapó desde su comienzo: ¿Quo Vadis?, dirigida por Mervin Le Roy e interpretada por Devorah Kerr y Roberty Taylor. Estos intérpretes, pese a su justa fama, se vieron superados en la cinta por un genial Peter Ustinov, que nos ofreció un Nerón a la altura de un genio en el arte interpretativo. No puedo olvidar Un tranvía llamado deseo, Eva al desnudo, que tuvo más de diez nominaciones al Oscar, entre ellos el de mejor actriz a Bette Davis. También recuerdo a la Ava Gardner de Mogambo, una actriz sin igual a la hora de hablar de belleza en una mujer. Finalizo con Lady Hamilton, Recuerda, Romeo y Julieta, La ley del silencio, Vacaciones en Roma,… que no podían ser olvidadas por quien, desde hace tres décadas, no ha vuelto a pisar una sala de cine. Las cosas han cambiado mucho. Al menos, según mi opinión. Y yo quería, con el permiso de ustedes, rendir mi homenaje al cine de otra época. No sé si lo habré conseguido.
