Cristóbal Colón, figura clave de la historia universal, es un enigma en sí mismo. Su edad, lugar de nacimiento, origen y paradero durante varios años de su vida, son desconocidos. Sin embargo, su habilidad como navegante es incuestionable, convenciendo a los Reyes Católicos para financiar una expedición en busca de una ruta occidental hacia Asia. Logró reclutar a 90 marinos y contó con la inestimable colaboración de los hermanos Pinzón para aventurarse hacia lo desconocido… ¿O quizás Colón tenía información privilegiada sobre ese viaje? La historia oficial relata que la expedición zarpó de La Gomera el 6 de septiembre de 1492 y el 12 de octubre avistó tierra americana por primera vez para un cristiano. No obstante, algunos investigadores cuestionan esta versión, argumentando que Colón ya poseía conocimientos previos sobre la existencia de tierras al otro lado del Atlántico. El mito del “Prenauta” o marino anterior ha sido narrado por cronistas de Indias como: Fray Bartolomé de las Casas, Fernández de Oviedo, López de Gómara o el Inca Garcilaso, e incluso por el canario Viera y Clavijo. Varios autores vinculan a Canarias con la historia, nunca confirmada, de un navegante castellano que habría llegado al Caribe años antes que Colón, en una fecha incierta de mediados del siglo XV. Los hay que incluso se han aventurado a ponerle nombre: Alonso Sánchez de Huelva. Según el relato, este navegante se dedicaba al comercio entre la Península y Canarias durante la Conquista (1402-1496), supliendo las carencias de los conquistadores. En uno de sus viajes, una tormenta lo arrastró hacia la corriente oceánica de las Islas Canarias, una “autopista marítima” impulsada por los vientos Alisios que facilita la navegación a vela hacia América, permitiendo a los barcos evitar las peligrosas calmas atlánticas. La leyenda canaria, transmitida oralmente durante décadas hasta que fue recogida por el franciscano Fray Bernardino de Ramos en 1573, narra la llegada de cinco marinos enfermos a La Gomera. Estos hombres serían los últimos supervivientes de un viaje liderado por el “prenauta”. Se especula que pudieron haber recalado previamente en la Isla de La Española, donde repararon su nave y se abastecieron para retornar a través de la Corriente del Golfo. Sin embargo, los tripulantes fueron falleciendo en el camino, víctimas de una enfermedad desconocida, posiblemente la sífilis o la fiebre amarilla. Al llegar a Canarias, fueron ayudados por nobles gomeros y acogidos por Cristóbal Colón, quien, según este relato verseado, residía en San Sebastián de La Gomera, entre 1484 y 1486. El último de ellos habría entregado a Colón mapas náuticos con anotaciones sobre el viaje, información que pudo haber sido crucial para la empresa colombina. El texto permaneció oculto en archivos privados hasta que el cronista oficial de Canarias Pedro Montes de Oca lo reveló en 1929, añadiendo un elemento más al misterio que rodea la figura de Colón. El mito del “Prenauta” sigue siendo objeto de debate entre los historiadores. Algunos lo consideran una simple fabulación, mientras que otros defienden su veracidad. También se ha confirmado la previa llegada de vikingos a Terranova y se ha especulado con que los chinos pudieron haberse adelantado por el Pacífico. Sea como fuere, los primeros que se asientan con vocación de permanencia fueron los españoles y a ellos se debe la gesta del descubrimiento, exploración y colonización del Nuevo Mundo.
*Abogado e historiador
