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De la espada de San Pablo al asteroide de Sodoma y Gomora: la exposición que puedes ver en Tenerife

Adeje acoge las exposiciones Arqueología Bíblica y Reliquias y Objetos Sagrados
De la espada de San Pablo al asteroide de Sodoma y Gomora: la exposición que puedes ver en Tenerife

Más allá de las creencias, diversas disciplinas científicas han intentado arrojar luz sobre la verosimilitud de los hechos narrados en la Biblia, así como sobre la larga y variopinta historia del Cristianismo, cuya influencia en estos últimos dos mil años no se limita, como cualquiera puede deducir, al territorio de los creyentes. Reflejar esas aproximaciones múltiples, con sus conclusiones dispares, ha sido la razón de ser de las Jornadas de Historia, Ciencia y Misterios del Cristianismo, una iniciativa que, con vocación de continuidad, ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Adeje este mes de abril. Las charlas han estado apuntaladas por dos exposiciones ubicadas en el nuevo centro de arte El Barranco, ubicado en plena Plaza de España, muestras que continuarán siendo visitables durante la Semana Santa.


La primera está dedicada a la Arqueología Bíblica, y la segunda a Reliquias y Objetos Sagrados. A través de ellas el visitante puede acceder a numerosos datos históricos y curiosidades científicas sobre una gran diversidad de temas concernientes a las creencias judeocristianas. El mito del Diluvio Universal y la creencia en la localización del Arca de Noé; la realidad que puede subyacer tras el relato de la Torre de Babel o el relativo a la destrucción de Sodoma y Gomorra; o lo que la arqueología nos dice sobre la localización de tumbas bíblicas como las de Caifás o Herodes, la caída de Jericó, o los Rollos del Mar Muerto, son algunos de los temas reflejados en la exposición centrada en la arqueología.

Simultáneamente, el visitante podrá tomar contacto con varias reproducciones fidedignas de objetos considerados sagrados, como el fascinante Arca de la Alianza, que recientemente se ha convertido en noticia a raíz de su búsqueda por parte de la CIA, la Santa Lanza que según la leyenda fascinó a Hitler, o la siempre intrigante Sábana Santa de Turín.

LA ESPADA DE SAN PABLO QUE OBSESIONÓ A FRANCO
Uno de los asuntos abordados en la exposición es el de la Espada de San Pablo. De acuerdo con una antigua tradición, que nace en el seno del texto apócrifo del siglo II Los Hechos de Pablo, esta espada, también conocida como el Cuchillo de Nerón, fue el arma utilizada para decapitar al apóstol San Pablo. Es al emperador romano Nerón al que se le atribuye haber ordenado la ejecución. Pablo de Tarso, como ciudadano romano, no podía ser crucificado, por lo que fue condenado a muerte por decapitación, pivotando parte de su iconografía alrededor del arma que le arrancó la vida. La leyenda y la historia se entremezclan al plantearse que la pieza llegó desde Roma a Toledo en el siglo XIV de la mano del poderoso cardenal Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, quien la recibió como regalo del Papa Urbano V posiblemente entre 1362 y 1367, hecho que no cuenta con un apoyo documental completo.

Se da por valido que el arma sería depositada y venerada desde ese momento en el monasterio de La Sisla, donde permanecería durante siglos. Durante la Guerra de Independencia pasó al convento de las Jerónimas de San Pablo, permaneciendo allí hasta 1814. Ese año regresa a La Sisla, y en 1820 vuelve a las Jerónimas hasta que se le pierde definitivamente el rastro durante la Guerra Civil Española. Aunque es posible que las propias religiosas la ocultarán lanzándola al pozo de su convento, hoy su paradero sigue siendo un enigma.


Uno de los capítulos más interesantes de la historia de la mítica espada tiene al general Francisco Franco como protagonista. El dictador mostró un interés particular por esta reliquia desde su juventud en Toledo, ciudad a la que arribó en 1907. Al parecer, la visitaba con frecuencia y oraba ante ella. En 1950 ordenó una primera búsqueda exhaustiva para encontrarla, en teoría con la intención de regalársela al papa Pio XII, pero ante la falta de resultados, se optó tras una segunda búsqueda igual de infructuosa realizada en 1969, por encargar al menos dos réplicas de la misma. Las piezas fueron elaboradas siguiendo las descripciones detalladas que contiene el llamado Pergamino de Palomares, del siglo XVIII, hoy conservado en el Museo de Santa Cruz de Toledo. Una de las espadas fue para Franco, y la otra para el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, desconociéndose también su paradero actual.


En los últimos años, y gracias a la exhaustiva investigación realizada por el periodista toledano Francisco José Rodríguez de Gaspar, autor El enigma de la espada de San Pablo, la historia de este singular objeto ha podido ser reconstruida.

UN CASTIGO CON FORMA DE ASTEROIDE
Una segunda historia que podemos destacar, de las muchas que se explican en las exposiciones adejeras, es la de la destrucción celestial de Sodoma y Gomorra. ¿Qué nos dice la ciencia al respecto? La hecatombe es el castigo de Yahvé hacia ambas poblaciones por vivir en la más incorregible depravación. Las ciudades fueron arrasadas por una lluvia de azufre y fuego, junto a las poblaciones de Adma y Zeboim, urbes que junto con Sóar, conformaban las ciudades del valle Siddim, al sur del Mar Muerto.


Yahvé decide purificar el lugar y a la especie humana, permitiendo que tan sólo unos pocos se salven. Envía a Sodoma a dos ángeles a advertir a Lot, sobrino de Abraham, de la inminente destrucción, quién sale al día siguiente de la ciudad con su esposa Sara y sus dos hijas. Llevan consigo una advertencia: la de no mirar atrás en ningún momento, algo que no puede evitar Sara, transformándose en una estatura de sal.


La ciencia no ha logrado dar con los restos de Sodoma y Gomorra. Tal vez haya que buscarlos directamente bajo las aguas del Mar Muerto, que han ido inundando y tragando a distintas ciudades en sus proximidades. No obstante, entre los lugares en tierra firme sugeridos está Numeira, identificada con Gomorra, una ciudad ubicada en Jordania, al sur del Mar Muerto, que en algún momento entre el 2.300 y el 2.600 a.C., fue violentamente destruida por el fuego, según las investigaciones arqueológicas.


En cuanto a la identidad de Sodoma, se ha propuesto el enclave de Bab edh-Dhra, que tuvo estrechas relaciones comerciales con Numeira. Esta ciudad fue abandonada repentinamente hacia el 2.350 a.C., estando abierta la discusión sobre sí fue o no el centro de un evento catastrófico, como un terremoto o la explosión de una gran bolsa de gas. Los indicios no han sido del todo concluyentes, pero apuntan también en la dirección de un rápido desalojo. La falta de precisión en la cronología de ambas ciudades, es un argumento en contra de la asociación de dichos enclaves a las ciudades bíblicas devastadas.


Es posible que el relato de Sodoma y Gomorra sea sólo un mito moralizador. Sin embargo, la arqueología bíblica no opina lo mismo. Los geólogos atribuyen la hecatombe a algún cataclismo volcánico, quizá a un terremoto, o incluso a un hundimiento a consecuencia de una gran falla geológica, estimándose que, de haber ocurrido, tuvo que ser hacia el 2000 a.C. Otros proponen un evento combinado, como actividad volcánica e inundaciones, mientras que en septiembre de 2021, en un artículo de la revista Scientific Reports, se apostó por la explosión de un meteorito en el cielo del Valle del Jordán.


Según esta hipótesis, la ciudad de Tall el-Hammam, de la Edad de Bronce Medio, es la mejor evidencia de este episodio destructivo, en el que el “pulso térmico de alta temperatura de la bola de fuego derritió materiales expuestos, incluyendo arcilla para techos, adobe y cerámica. Esto fue seguido por una onda expansiva de alta temperatura e hipervelocidad que demolió y pulverizó paredes de adobe en toda la ciudad, arrasando la ciudad y causando una extensa mortalidad humana” Como es comprensible, destruyó e hizo inhabitables los asentamientos humanos en la zona hace unos 3.600 años, llevando al abandono de unas 15 ciudades y más de 100 aldeas durante la época. ¿Puede explicar el relato bíblico? Es posible.

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