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Así son las ambrosías canarias que marcan la infancia de miles de personas

Tirma sigue vendiendo uno de los dulces más recordados en Canarias: el barquillo bañado en chocolate que nunca faltó en la mochila
Un consumidor coge un paquete de Ambrosías Tirma en un supermercado. EE
Ambrosías Tirma en un supermercado. EE

¿Quién no recuerda abrir el envoltorio de una ambrosía en el recreo? Para muchos canarios, ese gesto era sinónimo de infancia, colegio, meriendas y momentos especiales. Y aunque hayan pasado décadas, las ambrosías Tirma siguen ahí, igual de populares y canarias que siempre.

Una receta que no pasa de moda

Las ambrosías son unos barquillos rectangulares rellenos de crema y cubiertos de chocolate. Llegaron a los supermercados en los años 70 y pronto se convirtieron en un clásico. Hoy, más de 50 años después, siguen vendiéndose en todos los rincones del Archipiélago.

Hay de varios tipos: con chocolate con leche, chocolate negro o crema de fresa, pero la más conocida sigue siendo la original. Esa que muchos metían en la nevera para comerla fría y crujiente, como si fuera parte de un ritual.

Tirma, una marca hecha en Canarias

La empresa nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1941. Aunque hoy exporta a la Península y a otros países, sigue siendo 100 % canaria y su fábrica está en la capital grancanaria.

Según la propia compañía, cada canario consume de media más de 3 kilos de productos Tirma al año, y buena parte corresponde a las ambrosías.

Un icono que sigue presente

Lo más curioso es que no hay otro dulce igual fuera de Canarias. Ninguna otra marca ha replicado ese sabor ni esa textura. Las ambrosías se han convertido en un producto con valor emocional, que une a generaciones enteras.

En redes sociales, muchos usuarios las mencionan en vídeos nostálgicos, listas de productos noventeros o desafíos de TikTok. Incluso fuera de las Islas, quienes crecieron con ellas las siguen buscando.

El dulce que siempre vuelve

Tirma ha lanzado versiones sin azúcar, envases más sostenibles y sabores especiales, pero la receta original sigue siendo la más vendida. No necesita reinventarse: basta con abrir el envoltorio, dar el primer bocado y recordar.