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“Canarias necesita un gran debate sobre cómo adaptarse a los nuevos tiempos al igual que hizo para integrarse en la UE”

El catedrático de Economía Internacional y de España Eduardo Cuenca aboga por un gran pacto entre partidos y agentes económicos y sociales de las Islas

Era un joven doctor en Ciencias Económicas cuando vino a pasar unos días a Tenerife, allá por los primeros años 80, y el entonces rector de la ULL, Gumersindo Trujillo, lo fichó para la Universidad de La Laguna y terminó siendo decano de dicha Facultad. Dada su notable formación académica, intervino en aquellos trascendentes debates para encajar a Canarias en la UE. Tras 11 años en el Archipiélago, este economista de reconocido prestigio internacional que es Eduardo Cuenca (Málaga, 1951) continuó su brillante trayectoria profesional tanto dentro como fuera de España, pero mantiene lazos familiares y grandes amistades en Tenerife. La conferencia que impartió esta semana en el Casino facilita esta entrevista, donde el experto repasa la génesis y evolución de la UE y da su visión sobre estos tiempos de incertidumbre.

-Empecemos por el final, la conferencia…

“Muy agradecido al Casino por todo. Lo tenía bien preparado, y dividido en tres partes. Mi visión de la Unión Europea actual, cuáles son sus grandes problemas y finalmente acerca de hacia dónde debe evolucionar”.

-Ahora que recupera terreno el euroecepticismo, ¿no es tiempo de recordar que la UE surge para evitar otra gran guerra en Europa?

“Precisamente, lo primero que subrayé en mi intervención es que no se puede olvidar que la UE es un proyecto de paz. Cuando se creó, y ahí esta la Declaración de Robert Schuman que ahora cumple 75 años, lo que se pretendía era evitar esa II Guerra Mundial. Revisando los cuatros siglos anteriores se comprueba que Europa fue un campo de batalla permanente. Y estos 75 años, como mostré en un diagrama, son la única zona verde, la única etapa de paz. Siempre subrayó que ese era el primer objetivo, la paz, pero los padres de la UE necesitaban más argumentos, y para eso los economistas demostramos los beneficios del comercio, la libertad aduanera, las zonas de libre cambio…”.

-Motivos políticos y económicos…

“Recordemos también aquella frase de Emanuel Kant que explicaba que la paz no es un estado natural sino que debe de ser establecida y garantizada, para luego añadir que el comercio entre naciones es el mejor antídoto contra la guerra. Por eso en 2012 se concedió a la Unión Europea el Premio Nobel de la Paz”.

-Eso fue el principio, pero el proyecto europeo ha evolucionado muchísimo…

“Claro. Tras los Tratados de París y Roma llegó el Acta Única y así a la unión aduanera y libre circulación de productos se unió la libre circulación de personas y capitales. El siguiente paso importante fue el Tratado de Maastricht, representado cual Partenón con tres pilares: la economía, la seguridad y la justicia. A partir de ahí se trazan los criterios que llevaron a la moneda única…”.

-¿Qué le pasaría a España si se saliera del euro o abandonase la UE?

“Supondría tener una moneda mucho menos fuerte porque el euro es hoy la segunda moneda más importante del sistema monetario internacional, como tampoco tendría los respaldos del MEDE [Mecanismo Europeo de Estabilidad] y perdería las ventajas de ahorro por ejemplo a la hora de comprar petróleo…”.

-¿Dejaría España de estar económicamente en el Primer Mundo?

“Desde luego, dejaríamos de tener en nuestros bolsillos la segunda moneda más fuerte del mundo con todo lo que ello supone. Si nosotros devaluamos nuestra moneda, todas nuestras importaciones se encarecerían… Si España abandonase la Unión Europea, pasaría a ser una potencia, digamos, de nivel medio, y dejaría de estar representada en la mesa de las grandes potencias”.

-¿Ha salido perdiendo el Reino Unido con el bréxit?

“A la larga va a salir perdiendo el Reino Unido, eso seguro. Ante esta inseguridad que se está produciendo, hay muchos países que se están planteando políticas como el make america great again y están tomando una serie de medidas que piensan que les van a beneficiar pero a la larga no será así”.

-Alude a medidas proteccionistas que ya fracasaron en el pasado, como le pasó a la dictadura franquista durante su primera etapa de autarquía…

“Exacto. Fíjese que el Reino Unido ya se está doblegando en temas como defensa y colaborando estrechamente con la Unión Europea”.

-¿Se desanda el bréxit?

“Hay que tener en cuenta que pese al bréxit sigue la libre circulación de mercancías”.

-Tampoco a la UE le interesa romper todos los lazos…

“Así es. Si mira la votación del bréxit, ganó la permanencia en la UE salvo en Inglaterra, pese a que en Londres también votó a favor de quedarse”.

-¿Será que en Gales o Escocia los fondos europeos se tradujeron en grandes infraestructuras, como en Canarias?

“Claro. Y si nos fijamos más comprobamos que el nivel de participación en la votación fue tan bajo y la diferencia tan pequeña… O que el propio primer ministro votara a favor de permanecer en la UE… Aquello fue… Pero volvamos a la UE, un proyecto de paz apoyado en las tesis económicas. Esa locomotora se puso en marcha y los países fueron aspirando a más, a profundizar. Ya no solo es un mercado sino algo más. Se crea el euro y la caída del Muro une a las dos Europas que dividió el Telón de Acero. Incluso se estuvo cerca de aprobar una Constitución que finalmente no llegó por la oposición de Francia y Países Bajos. El último gran paso fue el Tratado de Lisboa con avances importantes en defensa, participación ciudadana… El proyecto europeo se ha ido profundizando, y se ha pasado de seis países a los 27 actuales”.

-Ahora se vuelven a escuchar en Canarias añoranzas de los puertos francos. ¿Acertó el Archipiélago con su integración en la UE?

“Sí. Participé mucho en las negociaciones para la integración de Canarias con la confederación de empresarios [Fue asesor de la Confederación de Empresarios de Tenerife], y hasta recuerdo haber intervenido ante el Parlamento de Canarias. Siempre estuve a favor de este modelo”.

-Hubo serias dudas…

“Al principio ganó otra opción que defendían sobre todo los empresarios de Las Palmas para mantener los puertos francos. En cambio, nuestra teoría era que la UE tiene las fronteras muy abiertas, y si tú puedes comprar aquí tabaco, alcohol o aparatos electrónicos más barato que en la Península, desde el momento que allí se adoptasen los aranceles comunitarios esa ventaja desaparecería. Y pesó el arraigo del sector agrario con el plátano, el tomate o las flores, porque si quedábamos fuera de la unión aduanera no recibirían las ayudas que luego llegaron. Tampoco seríamos ahora región ultraperiférica…”.

-Son tiempos de cambio. ¿Por dónde debe ir Canarias?

“Ya no soy un gran conocedor de los temas canarios, pero recuerdo lo intenso que fue el debate sobre si Canarias debía entrar en la UE y cómo. Muy intensos. No solo entre los canarios. Aquí aterrizaron expertos de servicios de estudios desde Madrid, Stefan Mundorf del Instituto de Economía Internacional de Berlín, Ramón Tamames, Pedro Schwartz… Numerosos y detallados informes valoraron qué era mejor para Canarias. Creo que un debate igual de intenso debería producirse ahora. Tendría que haber un pacto entre las fuerzas políticas, económicas y sociales donde se plantease cómo prepararse y adaptarse mejor, desde dentro de la UE, a estos nuevos tiempos y tantos cambios en la economía internacional”.

-¿Por qué Europa pierde peso?

“Las crisis económicas tienen mucho que ver. En los 90 creíamos que habíamos conquistado el mundo, que los sofisticados modelos de los tecnócratas resolvían y se anticipaban a las crisis. No fue así, y las secuelas de la gran recesión de 2008 y de la pandemia frenaron el proceso de integración y reformas muy necesarias. La producción global de Occidente cayó del 80 al 60% y sigue bajando, como cayeron los ingresos reales y se disparó el desempleo juvenil. Todo ello ha generado malestar social y desconfianza, y el discurso liberal-democrático de Occidente ha perdido fuerza”.