Dulce María Cairós Barreto, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna (ULL), es chicharrera de La Punta, donde nació en 1971. Formada en esta universidad, se licenció y doctoró en la misma, con estancias de investigación predoctorales en la Universidad de Bolonia y en la de Saint Étienne y posdoctorales en la Universidad de Salamanca, en la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, y en la Universidad de Oxford. Accedió al Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad en 2009. Con anterioridad había ocupado la Vicesecretaría General de la ULL (2001-2003), la Dirección de Secretariado de Pruebas de Acceso a la Universidad (2005-2007) y la Subdirección del Máster en Prevención de Riesgos Laborales (2004-2007). Ha impartido docencia en licenciatura, diplomatura, grado, máster oficial y doctorado en Derecho, Relaciones Laborales, Turismo, Empresariales e Ingeniería Industrial. Posteriormente pasó a dirigir el Máster en PRL (previa su transformación en máster oficial) hasta 2014. Desempeñó el cargo de secretaria general de la ULL (2015-2019). Fue presidenta de la Comisión Electoral General de la ULL (2021-2022) y en 2022 (y posteriormente en 2024) fue elegida decana de la Facultad de Derecho, cargo que ostenta en la actualidad.
-¿A qué atribuyes la falta de catedráticos en la Facultad de derecho?
“¿Eso es cierto? ¿En relación con qué? ¿Con catedráticos de otras ramas del conocimiento o con catedráticos en la ULL?
-En general.
“Si eso fuera cierto, la primera causa que se me viene a la mente es que la profesión académica es menos atractiva para un jurista que para un químico, un físico o un filólogo. Desarrollar una carrera académica es difícil, un camino muy largo y competitivo, que exige muchas horas de trabajo (solitarias en Derecho) y cuya retribución no es tan atractiva como en otras profesiones jurídicas, además de que el campo profesional es muy pequeño. Así que los egresados de la Facultad de Derecho no suelen escoger la vía académica y por eso se realizan en estas facultades menos tesis doctorales que en otras ramas”.
-Dulce, se habla mucho del llamado por la prensa “quinto turno” que quiere establecer el Gobierno de acceso a la judicatura y a la fiscalía.
“Bueno, yo te hablaría del cuarto turno de acceso a la carrera judicial. Lo regula la Ley Orgánica del Poder Judicial desde su versión original, en 1985. Me parece un acierto. En la rama del Derecho que más conozco, la social, suelen acceder muy prestigiosos catedráticos del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, que dictan unas magníficas sentencias”.
-¿Consideras normal que jueces y fiscales puedan verse y hablarse en las “reboticas” de las salas de vistas? ¿No crea una especie de indefensión hacia el que está en el banquillo, junto a su abogado?
“Es normal, y deseable, que los profesionales del Derecho tengamos relación unos con otros, aunque unos tengan que supervisar o “cuestionar” las conclusiones del otro. El papel de la judicatura es interpretar y aplicar el Derecho, el de la fiscalía es la defensa de la legalidad, del interés público y de los derechos de los ciudadanos”.
-¿No se produce, pues, indefensión, insisto?
“En absoluto se produce una indefensión para nadie; al contrario, constituye una garantía para los derechos de las personas que sean varios los profesionales del derecho que analicen los hechos y el derecho aplicable para lograr mayores niveles de legalidad y justicia. Los profesionales sabemos cuál es nuestro papel y qué función nos corresponde en cada momento y estamos formados para discrepar”.
-¿Ha equivocado su papel la fiscalía? Parece siempre inclinada a ponerse de parte de quien acusa. ¿No crees que ni siquiera deberían trabajar en el mismo edificio jueces y fiscales?
“No, no ha equivocado su papel. La fiscalía tiene un papel que le otorga la ley y la judicatura otro. Los jueces no están vinculados por las conclusiones de la fiscalía, sino que cuentan con autonomía para valorar la prueba y el desarrollo de los procesos judiciales, de acuerdo con su leal saber y entender. La presencia del ministerio fiscal en los procesos judiciales constituye una mayor garantía para las personas”.
-¿Es más adecuado el programa docente tras el plan Bolonia?
“Los juristas que cursamos el plan de 1953 no solemos ver con buenos ojos los planes de estudio del Espacio Europeo de Educación Superior”.
-¿Por qué?
“Porque nos han quitado un año y al principio nos obligaron a introducir asignaturas de otras titulaciones (economía, sociología). Ahora ya podemos configurar el plan de estudios con asignaturas exclusivamente jurídicas, pero seguimos estando restringidos a 240 ECTS (4 años). Es una formación que tiene que ser menos exhaustiva en el estudio del Derecho positivo y más en los fundamentos, más práctica, más personalizada y centrada en el estudiante en el sentido de exigir el denominado trabajo autónomo del alumno (esto es, sin intervención del profesorado). Por otro lado, al abrir el abanico de las optativas y las menciones obliga en unos casos y permite en otros profundizar en una vía o mención en perjuicio de la otra”.
-¿Y cuál es el mayor éxito del plan?
“Bueno, posiblemente las prácticas externas, asignatura obligatoria en la ULL, al contrario que en la mayoría de las universidades españolas, donde constituye una asignatura optativa, son el mayor éxito: en general es lo más valorado por los estudiantes y por las propias empresas y organizaciones que acogen a estudiantes en prácticas y cada vez son mejor entendidas, más formativas y fructíferas”.
-Y en tu opinión, ¿hemos mejorado?
“Particularmente a mí no me parece una mejora sustancial frente al plan que teníamos anteriormente, pero no supone una peor formación. Supone, simplemente, mayor responsabilidad para los estudiantes”.
-¿Qué te parece la medida del máster obligatorio para el ejercicio profesional? ¿Prepara procesalmente al nuevo abogado?
“Me parece una medida adecuada. Al contar necesariamente con un 50% de profesorado abogado y dar mayor peso a lo procesal y procedimental, y al contar con 30 ECTS de prácticas en bufetes y despachos, parece mucho más adecuada esta formación para ejercer la profesión de representación y defensa de las personas en juicio que la antigua pasantía, que era una práctica muy cercana a la explotación laboral”.
(Seguimos hablando del nuevo plan y de su experiencia en la Universidad, ocupando diversos cargos como hemos indicado al principio. Dulce parece una mujer vitalista y muy sencilla, con los dos ojos puestos en la enseñanza, sobre todo de su especialidad: el Derecho Laboral. Hemos hablado de Manolo Álvarez de la Rosa, que fue buen amigo mío y de su magisterio en la ULL).
-¿Crees que existe un buen nivel en las enseñanzas de Derecho en La Laguna?
“Sin duda. Tanto dentro como fuera de España, el nivel de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna, de sus estudiantes y de su personal docente e investigador, está en la parte alta de la tabla. A nivel académico y a nivel profesional no hay ahora mismo fronteras para los egresados de la Facultad de Derecho de la ULL”.
-¿Es Derecho una carrera propensa a la investigación? ¿O se queda casi siempre en el ejercicio profesional?
“Es una carrera con la mayor tradición investigadora”.
-No lo parece.
“Es que la composición de reglas de convivencia y ordenación de la sociedad necesita de un elevado nivel de creación teórica, dogmática y filosófica. Se investiga mucho en Derecho y se ha investigado desde siempre. Desde que existe una sociedad con una mínima organización también hubo la necesidad de crear leyes y de convencer a la gente de la necesidad de su obediencia”.
-Tenemos, pues, una investigación necesaria.
“Muy necesaria, porque es lo que usan los otros profesionales del derecho (jueces, abogados, fiscales, inspectores técnicos de cualquier órgano administrativo, etcétera) para estudiar los casos que deben resolver y tomar decisiones y llegar a conclusiones”.
-Ayuda a perfeccionar las normas, pues.
“Claro, ayuda a perfeccionar las normas jurídicas porque la investigación detecta errores y propone mejoras. Pero parece que la sociedad no conoce que lo que se estudia en la Facultad de Derecho es eso, Derecho, y no las múltiples profesiones jurídicas que hay, que se preparan y estudian con otras profesiones o de otra manera. Parece que la investigación en Derecho es menos conocida y también se conoce poco cómo y para qué se investiga, sobre todo si se compara con otras áreas académicas”.
-Una pregunta, Dulce, por comparar. Esta facultad de la que eres decana albergó a personajes docentes como González Vicén, Puente Ejido, Hernández-Rubio, Alejandro Nieto, Juan Miquel, Lalinde, Gumersindo Trujillo, Álvarez de la Rosa…, ¿está hoy a la altura?
“Mira, te hablaré con sinceridad.
-Adelante.
“Ahora mismo, la Facultad de Derecho de la ULL tiene más categoría, prestigio y peso académico y profesional que nunca”.
-Lo dices muy convencida.
“Porque lo estoy. Del grado en Derecho de la ULL han salido en los últimos años personas que han obtenido el número uno en oposiciones a judicatura, que es un cuerpo nacional, también en la carrera diplomática y que han superado oposiciones a los cuerpos jurídicos de la Unión Europea”.
-¿Y en cuanto al sector académico?
“La mayoría de los profesores a tiempo completo participa activamente en proyectos y redes de investigación nacionales e internacionales, realiza estancias de investigación en centros de investigación jurídica de todo el mundo y publica sus trabajos en revistas jurídicas nacionales y extranjeras. Y cuando presentamos y defendemos nuestros trabajos en congresos nacionales e internacionales comprobamos que nuestras soluciones o conclusiones interesan a ordenamientos jurídicos tan cercanos como el italiano o tan lejanos como el neozelandés”.





