tenerife sur

El sur de Tenerife, primer punto de España en explorar la energía geotérmica profunda

Un total de 17.000 hectáreas del sur de Tenerife, repartidas en cuadrículas por los municipios de Vilaflor de Chasna, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona y Arona, comenzarán a explorarse en otoño en busca de energía geotérmica de alta temperatura con el objetivo de aprovechar el calor interno de la Tierra para producir electricidad.

Se trata de hallar agua a más de 150 grados centígrados a tres kilómetros de profundidad (cada 100 metros que se excava aumenta entre 2 y 4 grados) que permita producir vapor de agua, lo que convertiría a la Isla en el primer lugar de España en generar electricidad a través de la geotermia profunda, una energía limpia que la ONU define como “un regalo de la Tierra”.

Aunque aún no se sabe qué depararán las prospecciones de este proyecto, primero de su tipo en España, los estudios preliminares realizados el año pasado en el sur y oeste de la isla de Tenerife arrojaron resultados “prometedores”, según anunciaba el Cabildo, en cuanto al agua y calor detectados a 2.500 metros de profundidad. En caso de encontrarse este recurso, se aprovechará a través de centrales termoeléctricas en las que el vapor extraído se inyecta en turbinas para generar electricidad que se exporta a la red.

Para Nemesio Pérez, coordinador científico de Involcan y director del Área de Medioambiente del ITER, Tenerife y Canarias podrían “sin duda” autoabastecerse energéticamente con la geotermia combinada con otras fuentes limpias como la eólica o solar: “Tenemos sol, viento y calor bajo nuestros pies. La combinación de estas fuentes, bien gestionadas e interconectadas, podría permitirnos alcanzar un modelo de autosuficiencia energética, algo impensable hace unos años”. Aunque para ello reclama “empezar a planificar, invertir y, sobre todo, creer en el potencial de las Islas”.

GRAN VENTAJA

En declaraciones a DIARIO DE AVISOS, Pérez, que investiga esta fuente en las Islas desde hace más de 15 años, destacó que el carácter volcánico insular representa una “gran ventaja”, ya que uno de los elementos clave para el desarrollo de un proyecto geotérmico es la presencia de fuentes de calor en el subsuelo: “Estas fuentes están asociadas al material magmático que se encuentra bajo la superficie terrestre, y en regiones con actividad volcánica o tectónica, la probabilidad de hallar recursos geotérmicos de alta temperatura, capaces de ser utilizados para generar electricidad, es considerablemente mayor”.
Entre las ventajas que ofrece la geotermia, destaca su flujo constante de producción de energía todo el año, independientemente de las condiciones meteorológicas, a diferencia de los parques eólicos y fotovoltaicos. Además, el impacto de las instalaciones (básicamente turbinas y conducciones de vapor) es notablemente inferior tanto en la ocupación del suelo y en la huella visual del territorio respecto a los molinos de viento y los paneles solares, mucho más agresivos.

Otros factores positivos son un impacto ambiental mínimo (no genera prácticamente contaminación, salvo los gases que libera a la atmósfera, que no son de efecto invernadero) y que toda la estructura que se utiliza para los sondeos iniciales desaparece desde que se detecta una fuente de energía.

Entre sus desventajas, cabe reseñar su localización solo en determinadas zonas geográficas y el alto coste en inversión que suponen las investigaciones y perforaciones (que no siempre garantizan el éxito) y, sobre todo, la construcción de una planta para convertir las extracciones profundas del subsuelo en energía eléctrica, cuyo coste puede rondar los 200 millones de euros. En cuanto a los sondeos, cada uno de ellos supone una inversión aproximada de 10 millones y su duración será de algo más de dos meses.

Para ejecutar los primeros trabajos, a la vuelta del verano, en los altos de Vilaflor de Chasna –en un área que no afecta a ningún espacio protegido- se ha constituido la empresa público-privada Energía Geotérmica de Canarias, liderada por el Cabildo y en la que también forman parte el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER), el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), DISA y la empresa islandesa Reykjyavik Geothermal.

En principio, se movilizarán 86 millones de euros para las prospecciones previstas en tres proyectos en Tenerife, de los que la mitad (43´2) proceden del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía de España (IDAE), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico a través de fondos Next Generation de la Unión Europea.
La naturaleza volcánica del Archipiélago otorga un carácter prioritario a la apuesta por el subsuelo de las Islas, que alberga el mayor recurso geotérmico de alta temperatura de España y que podría suplir gran parte de la demanda eléctrica de Canarias, tal como se especifica en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno estatal. Así lo demuestra la concentración de ayudas del IDAE en los proyectos radicados en las Islas: de los 120 millones de euros concedidos para la geotermia profunda, 111´6 han ido a parar a Canarias y solo 5 se destinarán para el resto del territorio nacional. 3´3 millones se quedaron sin asignar.

Desde el ministerio que dirige Sara Aagesen se destaca los resultados de la convocatoria para acceder a financiación de proyectos de geotermia profunda en Canarias -10 de los 11 planes aprobados están en las Islas-, comunidad autónoma con dificultades adicionales derivadas de su desconexión con los grandes sistemas eléctricos peninsulares.
Los participantes en este innovador proyecto advierten de la falta de un marco tarifario específico en España para la generación eléctrica (reclaman que se fije el coste del kilovatio), un factor que se considera esencial para dar seguridad a los inversores, ya que la incertidumbre económica les impide prever con certeza los ingresos futuros, al contrario de lo que ocurre en los países más avanzados en geotermia en Europa. Otro de los escollos que busca resolver la empresa creada para sacar adelante el proyecto es prolongar, entre uno y dos años, el plazo fijado por el Gobierno central para los sondeos, que finaliza el 1 de enero de 2026.

Respecto al retraso en impulsar esta fuente del subsuelo, en plena transición energética hacia la descarbonización y con las alarmas del cambio climático encendidas, Nemesio Pérez lo achaca a una “mezcla de falta de voluntad política, desconocimiento y una apuesta más visible por otras renovables como la eólica o solar”. También subraya que la geotermia requiere “una visión a medio y largo plazo, lo que no siempre encaja en los ciclos políticos, y cierta inversión inicial, con un alto riesgo en la fase de exploración”.