tribuna

La manifestación en el Teide

Por Omar Batista

Los sistemas políticos están definidos por su ámbito, es decir, por su territorialidad, ya que dentro de los mismos se dan una serie de dinámicas que van definiendo las características del mismo, por lo tanto, la geografía es un elemento capital a la hora de analizar por qué un conjunto de actores políticos se comporta de una manera determinada. Como referencia, el nuestro, tiene claramente un análisis derivado de la importancia del insularismo, tanto en su dimensión respecto a lo estatal, como en la que se da dentro del propio archipiélago respecto al resto de islas. Por las circunstancias del sistema, la gran masa progresista de Tenerife ha encontrado más sólido apoyo en un poder español progresista que en uno estrictamente tinerfeño o canario, dado que, su mayor batalla o pugna política, ha sido contra quienes verdaderamente han gobernado estas islas mucho más y con más mano que el poder de la Corona de Castilla. Me refiero ahora al poder de los señores. Igual que en el País Vasco podemos hacer una relación entre focos carlistas y la geografía electoral actual del PNV, en Tenerife encontramos una clara relación entre las éticas, estéticas y genealogía de los señores y las de quienes integran Coalición Canaria, en contraposición del Partido Socialista, más urbano, y sí, venido de España. En Tenerife una pulsión constante entre el poder heredado de los dueños de la tierra; conservador, y un accesorio que trata de dar poder a los de abajo, venido de casi que todos los lugares del mundo. El progresismo español ha servido siempre como salvaguarda de los valores emancipatorios de Tenerife, no porque no exista también una potencia nacida desde fuerzas exclusivamente canarias, sino porque el gran enfrentamiento siempre se produce entre los dos gallos más grandes y las espuelas más afiladas, y eso en Tenerife siempre ha sido entre el PSOE y CC hoy o el Partido Republicano Tinerfeño, asociado a Lerroux, en los años 30. Todo ello implica una reflexión más profunda que la que podemos encontrar en este artículo. Esta dinámica, no significa en modo alguno, que no existan grandes bolsas de preferencias desde lo estatal en la derecha y desde lo insular en la izquierda, ni mucho menos, pero sí, que la principal pugna de poder sigue estando en los usos del territorio y el poder local por parte de los herederos de los señores. Es evidente que esa gente tuvo hijos, igual que nosotros. Y sus hijos, siguen siendo propietarios, más o menos de las mismas tierras que sus abuelos, más si cabe con el segundo gran repartimento de tierra que se hizo en Tenerife después de 1500, en el entorno del año 1938 y siguientes. No es ninguna casualidad, que quien esté negando la manifestación en el Teide sea Dávila, mientras que quien haya intentado que esté permitida sea la representación actual progresista de España en Canarias, es decir, la Delegación del Gobierno de España en Canarias. El futuro no se cómo será, pero los señores están llenos de vida, voluntad, y sobre todo experiencia. Como cualquier persona, uno aprende todo de sus padres, cada día, de las pequeñas cosas, de las actitudes, de las formas de ser y hacer. Los que tienen padres carpinteros, usan esa sensibilidad para lo suyo, y transforman en una cosa nueva. Dicen que nadie nace aprendido, pero algunos parecen haber heredado bien la capacidad de gestionar el poder en esta isla.