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Una evocación de la ancestralidad: Lisa Gerrard en Fimucité

Por A. José Farrujia de la Rosa* / El 11 y 12 de julio, el Auditorio Adán Martín de Santa Cruz de Tenerife abrió sus puertas a algo más que un concierto: ofreció una experiencia sonora que viajó al origen de las culturas y al fondo de las emociones. Lisa Gerrard, la voz etérea cuyo timbre ha sido imagen inconfundible de la película Gladiator, visitó por vez primera Tenerife para interpretar la banda sonora de este icónico film en la decimonovena edición de Fimucité e invitar al público a un espacio donde la música no solo acompañó, sino que desplegó paisajes interiores.

ECOS DE OTRAS TIERRAS

Su participación en las bandas sonoras de numerosas películas, más allá de Gladiator, ha abarcado paisajes musicales bien dispares. En 2002, Lisa Gerrard se adentró en la magia de la cultura maorí al componer la banda sonora de Whale Rider, dirigida por Niki Caro. En lugar de recurrir a sólo ritmos autóctonos, Gerrard trazó un paisaje sonoro en el que mezcló su voz como instrumento principal con capas de cuerdas y texturas envolventes, consiguiendo “evocar el fantasma de la sensibilidad maorí”, tal y como nos relataba en la entrevista concedida el pasado 10 de julio, sin caer en la simple recreación folklórica.

“Con Whale Rider -confiesa- hubo que evocar una capa indígena de fragilidad, profundidad e historia sin usar música maorí auténtica, pues es mucha la tradición que se ha perdido. Tenía que surgir el fantasma de esa sensibilidad”. En esa frase late la paradoja creadora: no imitar lo real, sino hacerlo palpitar desde lo casi invisible.

En el año 2005, Lisa Gerrard se unió al compositor Jeff Rona para crear la banda sonora de A Thousand Roads, un cortometraje encargado por el Smithsonian National Museum of the American Indian, que recorre historias y paisajes del continente norteamericano a través de la mirada indígena. Gerrard y Rona integraron voces nativas con su propio uso de la voz como instrumento y con texturas de cuerdas y percusión, generando un retrato sonoro capaz de evocar “la riqueza cultural”.

Según Gerrard, “para el cine no basta la fidelidad fotográfica, tu música debe mantener la integridad narrativa sin sonar a documental”. En Fimucité, cuando se cumplen 25 años del estreno de Gladiator, un canto sin letra nos lleva a la época dorada del Imperio romano. “Todo ocurre en la mente antes de formarse en la pantalla”, sentencia Gerrard.

Ese poder para pintar territorios sin mapa convierte cada pieza en una aventura, en un descubrimiento. Quienes asistieron al Auditorio los pasados días 11 y 12 de julio no se limitaron a escuchar notas: recorrieron caminatas imaginarias, tocaron el polvo de caminos milenarios y sintieron la brisa de costas olvidadas. Porque Gerrard -más que compositora- es una cartógrafa del alma humana.

UN LEGADO QUE TRASCIENDE FRONTERAS

La arqueóloga que vive en Gerrard se reconoce en el pulso de las tradiciones orales: en el mito, en el canto ritual y en la fuerza anónima de culturas que resisten al paso del tiempo. “Mi música no es espiritual”, puntualiza, “es soulful: abre los tejidos del alma y activa los circuitos del corazón desde el plano emocional”.

En las noches de Fimucité, la sala se configuró como un templo profano. Nada presagiaba la grandilocuencia de un espectáculo masivo; cada butaca fue un claustro íntimo donde la atención se volcó en la vibración. “Cuando escuchas la música aislada de la imagen, percibes sabores cambiantes”, advierte Gerrard. Esa escucha atenta, en este caso acompañada de la proyección de Gladiator, fue el rito que propuso junto a Diego Navarro: una invitación a despojarse de todo accesorio y dejar que el sonido revelara sus pliegues.

Ver a Lisa Gerrard en Fimucité 2025 es hacerse partícipe de un legado que no se detiene en la nostalgia, sino que late en el presente de todos. Un viaje sin pasaporte, cuya única validez es la emoción que despierta. Y al descender de la butaca, cada asistente lleva consigo un fragmento de la memoria ancestral, esa que sólo la música -cuando alcanza lo invisible- puede revelar.

*Profesor de la Universidad de La Laguna

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