Por Julia Navarro
Tanto Hamas como Benjamín Netanyahu son los principales enemigos de la paz y quienes están boicoteando el camino hacia el fin del horror que se está viviendo en Oriente Medio. Ambos son las dos caras de la misma moneda porque Hamas teme por su subsistencia y Netanyahu intenta evitar terminar sentado ante un tribunal algo que en mi opinión no podrá evitar y, algún día, será juzgado por el “cerco” que ha establecido en torno a Gaza provocando una hambruna que se está cobrando miles de muertos. Las escenas de aviones sobrevolando Gaza para lanzar alimentos es algo que permanecerá en la retina de todos aquellos que tengan un mínimo de vergüenza. Y sí, hay que felicitar a nuestras Fuerzas Armadas por haber participado en el lanzamiento de doce toneladas de ayuda humanitaria.
Pero, mientras todo esto sucede, no puedo dejar de sorprenderme que no esté teniendo más recorrido la carta firmada por ex altos cargos del Ejército y de los Servicios de Seguridad de Israel pidiendo a Benjamín Netanyahu que ponga fin a la guerra. Una guerra que, dicen, fue una guerra de “defensa” ante los ataques terroristas del 7 de octubre, pero que ya ha dejado de serlo.
Trump también ha “recibido” una carta de exoficiales y pidiéndole que “pare” a Netanyahu. Sin olvidar algo que la prensa occidental suele obviar: que buena parte de la sociedad israelí no ha dejado de salir a la calle pidiendo el fin de esta guerra y el regreso de los rehenes que aún permanecen en manos de Hamas. La mala noticia es que al parecer Trump no termina de decidirse a parar a Netanyahu. También me sorprende el escaso recorrido de la resolución aprobada hace unos días en la Conferencia por la Paz en Oriente Medio organizada por la ONU. Si me sorprende es porque lo aprobado tiene un objetivo ineludible: la creación de un Estado Palestino, eso sí, junto al Estado de Israel.
En la resolución aprobada se pide a Hamas que desaparezca, que entregue las armas a la Autoridad Palestina y que sea esta la que administre Gaza. Lo han rubricado países como Egipto, Arabia Saudí, Catar, Jordania y así hasta los 22 países de los que forman parte de la Liga Árabe. En esa resolución también han condenado los ataques de Hamas el pasado 7 de octubre y la toma de rehenes.
Es más, Muhammad Mustafa, Primer Ministro de la Autoridad Palestina que gobierna Cisjordania, también dejó dicho en esa Conferencia de Naciones Unidas, que están dispuestos y preparados para asumir la administración de la Franja, reiterando que el paso previo es que Hamas entregue las armas y renuncie a seguir “gobernando” Gaza. Claro que Hamas ha respondido que no piensa cejar en sus objetivos. Esta resolución, adoptada bajo el paraguas de Naciones Unidas, es el paso más realista e inmediato para ir poniendo las bases para la paz.
Hamas se ha constituido en un problema para la causa palestina de la misma manera que Benjamín Netanyahu es una “máquina” de hacer antisemitismo. Lo cierto es que, hoy por hoy, Hamas y Netanyahu son los principales escollos para la paz. Una paz que solo se puede asentar en que Israel reconozca el derecho de los palestinos a tener un Estado y que los palestinos reconozcan el derecho de Israel a existir.
