garachico en la historia

Castillo tuyo, castillo mío

Por Carlos Acosta García

La entonces llamada Junta de Acuartelamiento de Canarias, con fecha 12 de enero de 1959, acordó la enajenación del castillo de San Miguel a favor del Ayuntamiento de Garachico, después de haberlo declarado “inadecuado para el servicio”. Se autorizó la venta por la cantidad de 2.719 pesetas con 26 céntimos y el acuerdo fue comunicado al alcalde del Ayuntamiento de la Villa y Puerto, don Teodoro Velázquez, por el entonces capitán general de Canarias, don José María López Valencia. A partir de entonces, el Ayuntamiento garachiquense hizo muchos e importantes esfuerzos para conseguir una notable reparación del fuerte, que se encontraba entonces en una situación más que lamentable. Se creó, a tal fin, un patronato del que formaron parte Mariano Nicolás García, Manuel Ballesteros Gaibrois, Andrés Miranda Hernández, Alfredo Reyes Darias, Eutropio Rodríguez de la Sierra, Esteban Pérez González, Arturo Navarro Grau, José Ángel Castro Fariñas, Carlos Acosta García, Conrado Rodríguez Braum y Ángel Benítez Toledo. El éxito coronó todos los esfuerzos desplegados al fin que se proponían las autoridades locales. Y el castillo de San Miguel, “inadecuado para el servicio”, se convirtió a partir de entonces en una verdadera reliquia histórica de valor incalculable, según ha sido últimamente la opinión de visitantes ilustres. No en vano sus muros, aunque muchas veces han sido golpeados con furia por las cercanas olas, permanecen firmes desde el siglo XVI, cuando el país estaba gobernado por el inolvidable monarca don Felipe II.

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