Joan Manuel Serrat, en su álbum En tránsito, publicado en 1981, incluye un tema, Algo personal, que es una crítica frontal al militarismo desenfrenado, y que viene al pelo con la situación actual. El veterano cantautor catalán habla de las mil excusas, que tratan de construir argumentarios sobre pilares endebles que nadie se cree, y que intentan justificar lo injustificable, como es la agresión al otro. Serrat plasma con mucha precisión y con una fina carga de ironía la construcción de ámbitos retóricos, que pretenden justificar escenarios prebélicos como los que hoy vivimos. Algo personal refleja, casi abandonando las figuras poéticas, el frío perfil de quien prepara la guerra con un escudo de paz. “Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz”, es otra de las sentencias que el autor de Mediterráneo utiliza en su afán pacífico que, a pesar de todo, sigue confiando, irónicamente, en un futuro de amor y paz.
Y, en medio de la letra de la canción, Serrat afirma que los que construyen las guerras, como las de Gaza y Ucrania, “ni recuerdan que en el mundo hay niños”, y nos viene a decir a las claras que la presencia de los más pequeños en nuestro planeta tiene el suficiente peso para anular cualquier gesto violento que pueda perturbar las miradas inocentes. Por ello, la Mención especial del Jurado de los Premios Taburiente 2025 “a los niños damnificados por las guerras”, no es una reacción ante una realidad aparentemente lejana, es una serena y firme respuesta ante la irracionalidad, ante un delirio que nos aleja de nuestra condición humana.
Los Premios Taburiente, en todos estos años de recorrido, han sido la antesala de posteriores reconocimientos, y han hecho visibles a personas y colectivos que confían en un presente amparado en el diálogo, en una escucha que nos aleje de contextos improductivos y violentos.

