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Querida Dulce

“Aquel día que blandiste escudo y espada toledana ganaste amores desde la fortaleza”
Ilustración: María Luisa Hodgson

¡Ay! Dulce. De sopetón. Así duele más. Igual que tu amigo Martín Rivero. Y también en Madrid, fuera del mundo chico. Aunque ahora el mundo chico está en todas partes. Insoportable infierno grande. ¿Te acuerdas de tus primeros pasos en el Colectivo Libre de Estudiantes de la Universidad de La Laguna? Por ahí también rondaban Alberto Bernabé, Francisco Cabrera Argany, Antonio Casanova… Y, claro, Marisa Tejedor, Alberto Brito, José Luis Rivero, Luis Vega… Estudiabas Derecho y ya debías estar afiliada a ATI. Décadas después impartiste docencia en la Universidad Europea de Canarias, pero las aulas tampoco son las de antes… No sufríamos la pandemia de la hiperconexión.

Primero en el Cabildo y después en el Gobierno de Canarias la cultura marcó tu trayectoria en el servicio público. Bailaste con la más guapa y la más flaca. Y dejaste huella. Solías acabar en líos y no te gustaba. Era el precio que tenías que pagar por no quedarte callada en la mesa, muchas veces, solo de hombres. 

Tras tu paso por el Parlamento de Teobaldo Power, institución que prefieres olvidar pues te aburrías someramente al recibir solo órdenes y no poder pensar por ti misma, decidiste abandonar la política. Tenías claro que esta actividad no debía ocupar toda la vida. Así que con cuarenta años y sin puerta giratoria tuviste que ponerte al día como abogada. Te honró, Dulce

Y te enamoraste de Fernando (“mi amor inmortal”) y de la arquitectura. Y fuiste paladina del Tanque 69 de la Refinería, un enorme bidón que se utilizó durante años para el almacenamiento de crudo. Gracias a ti y al equipo AMP (Artengo, Menis, Pastrana) esa pieza cilíndrica de cincuenta metros de diámetro y casi veinte metros de altura, uno de los últimos vestigios del patrimonio industrial de Tenerife, hoy rebosa vanguardia cultural, aunque sea con óxido y a cámara lenta. Recordarás que el Colegio de Arquitectos de Canarias premió la intervención con el Manuel de Oraá y Arcocha en 1998. ¡Qué tiempos aquellos junto a la Lady de Chirino! Hoy, en cambio, las cosas del hormigón y del querer no están boyantes. Consuela, eso sí, que los desvelos por la excelencia (tuyos y de tantos en aquella querida sede colegial de Vicente Saavedra y Javier Díaz-Llanos) no se olvidan. La exposición Habitar España (en la Capital del Reino hasta abril de 2026), incluye los 18 apartamentos en La Mareta, en Granadilla de Abona, de Virgilio Gutiérrez y Eustaquio Martínez, entre los cien proyectos de vivienda más relevantes de España en los últimos cincuenta años. Tu casa, Dulce, en el edificio singular de Capitán Gómez Landero, tampoco está nada mal. 

Entre 2014 y 2016 presidiste el Círculo de Bellas Artes de Tenerife y lo pusiste de nuevo en el mapa. Nadaste como pez en el agua. La vanguardia nunca te fue esquiva. Además, tacorontera al igual que Óscar Domínguez, tenías alma surrealista al desafiar convenciones artísticas y sociales. En abril de 2024 quisiste retomar la presidencia. Querías guiar en 2026 la conmemoración de su centenario, no obstante, el diseñador Pepe Valladares, tu viejo amigo, te la arrebató por cinco votos… Ganaste, entonces, tiempo para la inspectora María Anchieta y otras ocupaciones. Admito que tu incursión en la novela negra me sorprendió. Nunca te imaginé en afanes literarios. Mi corta mirada se había quedado en Alexis Ravelo y, más recientemente, en el nuevo libro de Manuel VilchesEl aparcero del Infierno. El primer robo. Todavía me perturba el hediondo Bruno Trujillo

Impotente ante el peso del techo de cristal que sufriste, te erigiste en una de las mujeres con más presencia en el movimiento feminista de las Islas. Lideraste la iniciativa La cultura es femenina y denunciaste prácticas de acoso en el Palacio insular. «Alguna vez me tocaron el culo. No solo a mí. Muchas compañeras

también padecieron este tipo de agravios por parte de superiores», afirmaste indignada en 2020, en la revista Fama

Gracias, Dulce, por tu activismo y coherencia. Aquel día que blandiste escudo y espada toledana ganaste amores desde la fortaleza. 

Te echaré de menos el próximo domingo. Y siempre.

www.joseluiszurita.com