tribuna

Go up to Teide in the bus

Tengo la manía de escuchar a las instituciones porque lo que hacen nos afecta en el día a día. Recientes declaraciones desde los responsables de Cabildo y Gobierno provocan esta pieza. Responsables de ambas instituciones han hecho afirmaciones tajantes sobre limitaciones para la entrada en el Parque Nacional del Teide. Limitaciones para residentes. Uno pudiera entender, que quizás, desde un consenso amplio, se diseñaran incluso, momentos de silencio en el Parque Nacional. Como minutos de silencio pero más largos.

Horas de silencio. Días de silencio. Como cuando hace años. No se sube al Teide en una semana. Estaría bonito.


Por el momento los espacios naturales de Tenerife son de nuestra propiedad. Los turistas pagan por el uso y disfrute temporal del espacio. Ellos pueden ir y pagar por ellos. El dinero debe mediar como un sistema para discriminar quien puede entrar y quien no en ellos, así como por cuanto tiempo, pues el turismo es una actividad económica y esta debe ser medida y contabilizada para ser efectivamente prestada. Tenerife no es una ONG del placer.

Los residentes no pagan y los visitantes sí. Hasta ahí creo que estamos de acuerdo. Primer consenso. Cobras a los turistas y nosotros gratis. Genial. Bien. Razonable. Divino. ¡Fabuloso! Fantástico diría más. Buenas normas para mejores lugares. Es un consenso al que nos ha costado mucho llegar tras varios años explicando desde “los del no a todo” que había que empezar a pensar como influencia nuestras condiciones materiales, culturales y patrimoniales la actividad turística en el territorio con más turistas por habitante del Planeta Tierra, que debe ser de los pocos planetas en los que se hace turismo. A lo mejor hay algún planeta más pero no lo sé.


Al Teide suben cinco millones de visitantes al año. Tenemos el Parque Nacional más visitado de toda Europa. De esos cinco millones, unos suben por turismo y otros por necesidad espiritual. Los tinerfeños subimos al Teide cuando nos apetece, con la familia, con amigos, a veces solos también, a cualquier hora, también de noche, a ver las estrellas, a mimetizarnos con nuestra isla, y lo hacemos a veces en momentos que necesitamos cierta paz, la paz que no hemos sabido darnos en el día a día. Sabio es el espíritu y el cuerpo.


El Cabildo Insular de Tenerife pretende sacar una normativa que restringe el acceso al Parque Nacional del Teide para residentes en momentos de saturación. Creo que en una situación como la actual, a quien no se debe limitar es a nosotros. Hay que proponer un cambio de paradigma, para readaptar el acceso al turista desde un primer momento, desde ya, generalizando itinerarios en guagua para ellos. Eso es materializar elementos clave del cambio de modelo turístico que necesitamos. Garantizando el acceso para residentes en vehículo privado, de alquiler o propio. La entrada para turistas podría estar alrededor de los cuarenta euros perfectamente. Una cifra que se podría ver aumentada si no se lograse un aminoramiento de la afluencia de turistas en el espacio del Parque Nacional para los próximos años, el cual no va a seguir soportando en sus condiciones actuales cinco millones de visitantes anuales como es evidente, notorio y perceptible por cualquier humano sintiente.

Tenerife debe lograr un Plan Rector del Parque Nacional que priorice al residente, que ponga por delante la prevención y la seguridad, y que poco a poco desdibuje esa sensación de parque temático lleno de coches de alquiler que nos sobrecoge de cuando en cuando. Por el momento El Teide es nuestro y creo que estaremos de acuerdo en que subimos cuando queremos, porque nosotros somos de aquí.