tribuna

Turismo, palanca de bienestar

Jorge Marichal

La reciente publicación de los datos de recaudación del IGIC en Canarias confirma una realidad que muchas veces olvidamos: el turismo no solo llena hoteles y playas, sino que es el motor que sostiene la economía del Archipiélago. En los primeros cinco meses de este año 2025, la Hacienda canaria ha ingresado 1.175 millones de euros, un 6% más que el año anterior. Esta cifra, que puede parecer fría, refleja en realidad algo muy concreto: cada café servido en una terraza, cada noche de hotel, cada entrada a un parque temático o cada coche de alquiler contribuyen de forma directa a financiar los servicios públicos de las islas. 
El dinamismo económico y turístico no es casualidad. Canarias ha logrado consolidarse como un destino internacional estable y competitivo, incluso en un contexto global incierto. Los visitantes siguen apostando por nuestras islas y ese gasto se transforma en recaudación que llega a toda la sociedad. El turismo, a través del IGIC, no solo paga su estancia: también aporta recursos para hospitales, escuelas, carreteras y programas sociales. 
Ya en 2024, según los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma, los más de 3.400 millones en impuestos directos e indirectos procedentes del turismo contribuyeron a financiar de forma holgada toda la Educación en Canarias (2.373 millones), todos los Servicios Sociales (711 millones), la Industria y Energía (139 millones), el acceso a la vivienda y fomento de la edificación (122) o más del 80% del presupuesto total de Sanidad (4.108 millones). 
Conviene no perder de vista que el turismo es, hoy por hoy, el gran multiplicador económico del Archipiélago. Genera empleo, dinamiza el comercio local y mantiene vivas actividades complementarias como la restauración, el ocio cultural o la movilidad. Allí donde se abre o renueva un hotel o un restaurante se activa un círculo económico que beneficia a muchos más actores de los que creemos. 
Esto no significa que no existan retos, claro que no. La presión sobre el territorio, el acceso a la vivienda y la necesidad de transitar hacia un modelo más sostenible son debates legítimos y necesarios. Pero el punto de partida debe ser siempre reconocer que el turismo es la base sobre la que Canarias puede construir un futuro sólido y esperanzador. 
La buena noticia es que los ingresos derivados de la actividad turística nos colocan en una posición única: tenemos capacidad financiera para invertir en sostenibilidad, innovación y diversificación. Podemos y debemos aprovechar este impulso para mejorar el modelo hacia uno más equilibrado, con las infraestructuras necesarias que lo soportan, que cuide de las personas y del entorno. 
En definitiva, los datos del IGIC nos recuerdan que el turismo no es un lujo ni un accesorio: es la base que sostiene nuestra economía y una de las principales herramientas para financiar el bienestar colectivo. No se trata de renegar de él, sino de gestionarlo con inteligencia, visión de futuro y un compromiso firme con la sostenibilidad. 

*Presidente de Ashotel