Según los estudios más fiables, las redes sociales tienen su origen en Arpanet; esto es, una red de ordenadores creada (1990) por encargo del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DOD) para utilizarlas como medio de comunicación, fíjate tú, entre las diferentes instituciones académicas y estatales. Quién iba a decir a los yankys, siempre tan exploradores y pioneros ellos, que -tres décadas después- un tal Donald Trump pegaría a “trastear” con Twitter (ahora X), alcanzaría los 88 millones de seguidores y usaría el cacharro para organizar -2021- el ataque al Capitolio. Aparece ahora Zohran Mamdani, que da las dos seguidas al Pollo de Queen y le enseña que el trending topic (o tendencia) es la sencillez. Y es que la vida es un meme. En la actualidad abundan los denominados “influencers”, quienes igual lanzan o despeñan a un candidato que se dan a la desinformación y la polarización.
En la red se han lanzado fake news célebres, bulos muy recurrentes y divertidos, como que a), según el Registro Civil de Hawái, Barak Obama no nació en Estados Unidos sino que pudo hacerlo en La Caleta de Interián; b) WhatsApp se habría vuelto una red de pago y cobraría cinco ebros por un mensaje de cinco caracteres con los consiguientes infartos en Catalunya; y c), lo más preocupante, desde la perspectiva de un alma blanquiazul, que algunos hackers estarían espiando a Álvaro Cervera para vender sus sistemas a Luis Enrique. El patrocinador de la Primera REF es Versus e-Learning, un grupo de formación on line donde múltiples alumnos preparan oposiciones a la Guardia Civil y a otros cuerpos. Así que llegará el día en que los equipos se configuren por el método de concurso-oposición. Y, Dios nos libre, Vinicius Jr puede ganar una plaza en el CD Tenerife. Yo uso fundamentalmente las redes generalistas. Facebook me resulta útil para difundir mis contenidos (también esta columna de DIARIO DE AVISOS) y donde recibo “vendisiones” de allende los mares que agradezco profundamente. Pero dedico absoluta “antipurria” al apéndice de esta red, Messenger, en la que -recientemente- un joven, varoncito, pegó a tirarme los tejos con un deseo verdaderamente fogoso; que yo respeto mucho todas las tendencias, y se lo dije al tal Lupito, pero a mí, por favor y más a esta edad, hagan el favor de abstenerse. Por Dios y todos los santos. X es una red preferentemente salvaje, donde personajes como un tal Napoleón suele llamar “hijos de puta” a los jugadores del Real Oviedo cada vez que pierden un partido, que, dicho sea de paso, es casi todos los domingos.
Al respecto de LinkedIn, no tengo opinión, porque sólo entré en ella una vez: recuerdo que estaba espectacularmente borracho y metí una clave que ya nunca más pude recordar. Las redes sociales, en fin, son algunas de las expresiones de la nueva sociedad de la información, en la que impera el acrónimo TIC, que ya no es un calambre ni un espasmo, sino que refiere las tecnologías de la información y las comunicaciones. Conviene que sepa usted que -en la era de las TIC- ya no se regalan chochonas o scalextrics, sino juguetes interactivos con luces educativas; ni soldaditos de plomo o Barbies meonas, sino relojes inteligentes. Y así sucesivamente. Si usted no regala de forma coetánea asume el riesgo de que su nieto, o su hijo mismamente, a modo de represalia, prenda un dron para principiantes, lo dirija a su cabeza y le arranque la peluca que tanto dinero le costó en ese viaje soñado a Estambul. Volviendo a la esencia de este comentario, yo he llegado a la conclusión de que las redes realmente sociales, las verdaderas y genuinas, las tenemos en los mercadillos del agricultor. Ahí no hay insultos ni bloqueos.
